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Sevilla

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de cinco años y once meses de cárcel impuesta a un hombre acusado de disparar por la espalda a su pareja sentimental en Sevilla después de que ésta le comunicase que quería dejar la relación y volver a su casa, dándose la circunstancia de que a la víctima le ha quedado como secuela un grado de discapacidad del 65 por ciento.

En un auto, al que ha tenido acceso Europa Press, la Sala de lo Penal del Supremo rechaza así el recurso del acusado contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla que le condenó a cinco años y medio de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa y a cinco meses de cárcel por un delito de tenencia ilícita de armas.

El fallo, que aplica en este caso la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, también condena al imputado a indemnizar con 56.041,60 euros a la víctima, mientras que le absuelve del delito de amenazas del que venía siendo acusado por la acusación particular.

De este modo, la sentencia considera probado que el acusado conoció a la víctima en una feria a mediados de mayo de 2006, entablándose “una amistad íntima” entre ambos, por lo que, casi un mes después, la invitó a pasar unos días en su domicilio de Sevilla capital, donde convivía con su madre.

El día 8 de junio de 2006, y encontrándose ya en dicha vivienda, el acusado propuso a la víctima comprar un coche BMW utilizando una nómina a nombre de ella que previamente falsificaría, por lo que se inició una discusión al no aceptar ella tal proposición, diciéndole al procesado que quería volver a su domicilio.

Por tal motivo, y según recoge el auto consultado por Europa Press, el encausado reaccionó “de forma violenta” diciéndole que “de allí no se movería”, cogiendo “de repente” una escopeta de caza del calibre 12, “sin que haya quedado acreditada la causa de su posesión por el mismo ni sus características al no haber sido encontrada, y no poseyendo el acusado licencia alguna para su detentación”.

“Poniéndosela en la cara”, el condenado le dijo que “si lo dejaba la mataría”, tras lo que se calmó introduciéndose en una de las habitaciones de la vivienda, momento en el que la mujer, “por miedo a la situación producida”, aprovechó para dirigirse a la puerta del piso con la intención de marcharse.

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