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De padres paradenses y con familia en Arahal, el actual preparador físico del RCD Mallorca lleva más de una década ejerciendo en la preparación deportiva de clubes profesionales. Ha trabajado con el arahalense Manolo Jiménez en el AEK y Zaragoza, para después emprender una aventura en Rusia con el Zenit y recalar esta temporada en el conjunto balear, con el que ha logrado subir a Segunda División. Hacemos con él un repaso a su trayectoria personal y deportiva.

A. Solano /Arahal

Hace muy poco que sonaba el pitido final del campeonato doméstico, sobre todo en la categoría de plata del fútbol español. A nivel internacional, el Mundial de Rusia (en el que se encuentra el preparador arahalense Rafa Maldonado con ‘la Roja’) acaba de arrancar, por lo que el deporte rey no se ha ido aún de vacaciones. No obstante, ya hay quienes trabajan en este sector para que los objetivos de la próxima temporada acaben cumpliéndose.

Es el caso de Dani Pastor Bejarano, actual preparador físico del RCD Mallorca, que ya se ha puesto manos a la obra para que el conjunto bermellón tenga todo preparado de cara al siguiente curso. Será su segunda temporada en el cuadro balear, club al que llegó el pasado verano para ayudarlo a salir del pozo de la 2ªB y devolverlo, junto a plantilla y resto de cuerpo técnico, a la Segunda División nacional. “Creo que la importancia de que hayamos retornado al fútbol profesional es enorme. Evidentemente, no es como la época de Eto’o, Ibagaza o Güiza, en la que el equipo jugaba Europa y ganaba títulos. Pero lo que hemos hecho este año es muy importante, porque no era viable que un club con esta dimensión a nivel de estadio, estructura o instalaciones estuviera otra campaña más en 2ªB”, afirma el sevillano.

La gente es consciente de la trascendencia de este logro. Por eso, la isla lo ha celebrado por todo lo alto: “Tras jugar el partido del ascenso, llegamos a Palma el lunes y era una fiesta. Los aficionados se han enganchado esta temporada después de años de decepciones y, por eso, lo han vivido a lo grande. Y nosotros hemos notado este apoyo”.

Aunque reconoce que al principio tenía dudas tras llegar de casi 4 años en Rusia porque lo único que valía era subir: “El año pasado fue un desastre porque intentaron subir a Primera y se descendió a 2ªB. Este proyecto era arriesgado pero afortunadamente hemos subido en el plazo más corto y han salido las cosas bien”.

Dani y sus compañeros del cuerpo técnico.

Por eso, Dani aún hoy disfruta de la experiencia que ha vivido en la entidad bermellona: “Me gusta vivir el día a día. He aprendido a disfrutar el presente. Quién me iba a mí a decir a mí que iba a entrenar en Grecia o Rusia. Soy feliz haciendo mi trabajo. El fútbol me ha proporcionado experiencias vitales agradables que valoro como este ascenso y espero seguir disfrutándolas”.

Experiencias que, de momento, seguirá viviendo en la isla, ya que, con el objetivo cumplido, su contrato se prolonga hasta 2020. “De momento, tengo dos años más, pero nadie sabe lo que puede pasar. Este año se plantea una situación muy condicionada en el club por el límite salarial, que se queda corto a diferencia de otras entidades. El Mallorca es un histórico y pensamos que tiene que estar arriba, pero la realidad es que será un año complicado. En Segunda, hay equipos como Cádiz, Oviedo, Osasuna, Zaragoza… que tienen las mismas necesidades. Ojalá cumplamos el objetivo de asentarnos en la categoría y más adelante ver otras metas”.

Más de una década de trayectoria profesional

Con 43 años, Dani ya acumula muchos años de experiencia formando parte del cuerpo técnico de los banquillos de fútbol. Tras jugar en las categorías inferiores del Granada, estudiar la carrera en la ciudad nazarí y dar sus primeros pasos en Motril, se desplaza a Sevilla para trabajar en un instituto y comenzar su periplo profesional en 2ªB con el Écija Balompié. Allí permanece cuatro años para abrir una etapa en Tercera, que finaliza con la llamada del Xerez en Segunda División.

Tras su paso por la entidad blanquiazul, recala en el filial sevillista, donde se mantiene varias temporadas ejerciendo de preparador y después en la secretaría técnica de Monchi. En Nervión, además, conoce al arahalense Manolo Jiménez. Con él y su cuerpo técnico se marcha al AEK en la primera etapa del técnico local y consigue la Copa Griega: “Esta experiencia, junto con la permanencia de Zaragoza y al ascenso actual del Mallorca, han sido las más gratificantes. También recuerdo con mucho cariño el año que firmo en Xerez por ser la primera campaña en el fútbol profesional y el momento en el que me llama el Sevilla por tener corazón rojiblanco”.

El sevillano en su etapa en el Zenit de San Petersburgo.

A su vuelta a España, vive una permanencia milagrosa en Zaragoza pero decide dejar a sus compañeros en la segunda temporada por motivos personales: “Era difícil decir que no porque era el barco que me había dado muchas alegrías, pero no tenía las ideas claras en ese momento. Necesitaba parar para estar con la familia”.

Pero este descanso duró poco, porque el “gusanillo del fútbol” seguía estando presente. “No me dejaba dormir. Lo echaba de menos, no estaba feliz y quería entrenar. Por eso, a los 7 u 8 meses, me sale la posibilidad de irme al Zenit a través de Vladimir Radimov, jugador de los 90 del Zaragoza, y voy a probar. Veo que el proyecto reúne las condiciones para mi familia y acepto la oferta”.

Y allí permanece casi 4 años, enrolado en las filas de una entidad que le sorprendió: “Me encontré un macroclub, con unas grandes estructuras y medios. Me llamó la atención porque no había visto nada igual hasta entonces. Al principio me costó por el idioma pero poco a poco fui cogiendo el vocabulario del trabajo y me fui adaptando a la lengua y al frío. Disfruté mucho de la experiencia, de la cual hemos sacado una buena lección de vida”.

En su periplo en Rusia y antes de partir hacia Mallorca, tuvo tiempo de conocer, por ejemplo, las impactantes instalaciones de Krasnodar, donde está alojada actualmente la Selección Española de Fútbol durante el Mundial: “Aquello es espectacular. Yo estuve una semana allí con el segundo equipo el Zenit, con el que yo trabajé casi todo el tiempo allí (aunque también tuvimos un paso con el primer equipo). Me quedé maravillado. Cada generación de chicos tiene un edificio con comedor, clases, habitaciones… Y es que Rusia se ha ido poniendo las pilas de cara al Mundial y, por eso, vemos los estadios que estamos viendo.

 

Jiménez, un hombre importante en su carrera

Dani, celebrando con Manolo Jiménez en el AEK.

Su primera experiencia en el extranjero llegó de su mano, con ese periplo de dos años en Atenas. Dani conoce esa Liga, por eso sabe el valor que tiene el campeonato logrado este curso por el arahalense: “Tiene un mérito increíble. Allí, todos los equipos tienen que luchar ante la superioridad económica de Olympiacos. Desde 2010 a ahora, el AEK ha sufrido una metamorfosis en todos los niveles y Manolo ha conseguido batir al principal rival. Me alegro mucho por él”.

Igualmente, resalta el trabajo en Zaragoza: “Allí, costó arrancar, pero Manolo empezó a trabajar con sus ideas y filosofía y se hizo un final de liga espectacular. No fue un título pero casi se celebró como tal”.

Conoce de sobra la forma de trabajar del ex sevillista, por eso no le ha sorprendido su llegada a Las Palmas: “Él es es una persona que afronta los retos importantes con energía y motivación. Las Palmas es otro histórico y él tiene las herramientas y la capacidad para devolver al equipo a Primera”.

 

La preparación física, un ámbito interdisciplinar y cambiante

“Hay que leer mucho, actualizarse y estar formado dentro del tiempo disponible”. Es algo que tiene claro el sevillano. Las continuos y constantes cambios que se producen rápidamente en este sector le obligan a estar al día en cuanto a tecnologías y tendencias: “La preparación física ha ido evolucionando mucho. Por eso, cada uno tiene que tener su propia filosofía y confiar en lo que le ha dado resultados pero añadiendo esas novedades y orientaciones que van saliendo prácticamente por horas”.

Y, además, hay que adaptarse a los tiempos, al contexto y a los demás profesionales de cada club: “Somos muy conscientes de que se trabaja de manera interdisciplinar con nutricionistas, fisios, psicólogos…, sabiendo que estamos en un segundo plano y a disposición de lo que necesite el jugador y el entrenador en función de su sistema de juego”.

Dentro de la amplitud de la materia, Dani se considera un preparador físico de campo, de diseño de tareas vinculadas a alcanzar mejoras en la condición física del jugador pero relacionadas con el juego. “Ahí me puedo situar yo. Después hay otros compañeros, como el propio Rafa Maldonado en otro nivel, que enfocan su labor a trabajos más de sala, de gimnasio, de prevención, de mejora de la fuerza… Estas vertientes suelen estar ya presentes en un club de cierto nivel”.

Relación con los jugadores

Son ya muchos futbolistas los que han pasado por las sesiones de Dani. Y hasta el momento afirma no haber tenido mucha queja de la gente con la que ha trabajado porque sabe lo que tiene que hacer: “tenemos que tener las herramientas suficientes para que el trabo duro y difícil de la parcela física sea lo más llevadero posible para el profesional”.

Para él, la mejor manera de enganchar de engancharlo es darle el balón siempre que no se olviden los objetivos condicionales a cumplir. “De esta manera, se encontrará relajado y a gusto en el entrenamiento”.

Entre los futbolistas que más le han sorprendido, están Ikechi,de su etapa del Sevilla Atlético por su potencia y velocidad, y en la actualidad Salva Sevilla: “Es un jugador veterano ya pero, a nivel de resistencia y atendiendo a los datos del GPS, saca unos números espectaculares.

Dani con los jugadores del Mallorca antes de un partido. Foto: Toni Ferrero.

Raíces en la campiña sevillana

“No sé ni de dónde soy”, bromea Dani cuando le preguntan sobre su origen. Mis padres son de Paradas y toda mi familia por parte de mi padre vive en Arahal. Yo nací en Sevilla pero, por motivos de trabajo de mi padre, he hecho vida en Motril, donde estuve hasta los 26 años.

No obstante, ha pasado buenos momentos en el municipio de la aceituna de mesa, un producto que, por cierto, conoce bien: “En mi juventud, vine 3 años a verdear antes de empezar los estudios. Intentaba sacar unos ahorrillos pero al final me gastaba aquí lo que ganaba. Venía con la excusa de coger aceitunas pero en realidad venía a la Feria”.

Ya no puede viajar todo lo que a él le gustaría a Arahal, donde conoce a gente de este deporte como Pedro Illanes o el propio Rafa Maldonado. El fútbol le ocupa gran parte de su tiempo. “No veo ni a mi padre que vive en Sevilla. Lo veo poco, la verdad. Hace unos años era más común que paráramos aquí pero desde hace 7 años es mucho más difícil. El fútbol te absorbe todo y para el cuerpo técnico el tiempo libre es muy limitado, más que para los futbolistas. Tenemos que preparar muchos temas, ahora buscar sitios de pretemporada… Mi mujer casi siempre ha ido sola a las bodas de amigos y familiares, porque estas se suelen celebrar en verano y ahí es cuando tenemos la parte de trabajo más importante.

Es el aspecto negativo de una profesión que adora y en la que quiere seguir creciendo. Ahora en Palma y, más adelante, ya se verá. “Llegar a la Selección con el amigo Rafa no estaría mal”, afirma entre risas el sevillano.

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