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Antonio NIETO VEGA

El presente artículo lo escribo no con la intención concreta de divulgación de algún acontecimiento referido a nuestra historia, no es su finalidad. La intención que me lleva a hacerlo  es plantear o abrir una posible línea de estudio a aquellos investigadores que se preocupen por la historia arahalense, eso viene a indicar el título que lo encabeza. ¿Cuando cambió de titularidad? De ahí que al final plantee una simple hipótesis de trabajo, reflexión que no queda más que en eso, en mera hipótesis que avive el deseo de investigaciones futuras. No pretendo, ni mucho menos, afirmar nada, solo apuntar.

En 1212 la gran muralla natural de Despeñaperros, donde cualquier ejército puede ser no solo destrozado sino totalmente aniquilado en los estrechos desfiladeros, ha sido superada. El formidable ejército almohade de Al Nasir  ha sido derrotado por las armas cristianas, compuestas, entre otros cruzados,  por los reyes de Navarra y Aragón bajo el mando de Alfonso VIII de Castilla. Puede decirse que fue la batalla que decidió la Reconquista[1]. Quedaban abiertas las puertas de Andalucía

Fernando III el Santo, nieto de Alfonso VIII, el de Las Navas, será el que aproveche bien esa coyuntura para extender la Reconquista por todo el sur; de toda España tan solo quedará bajo poder musulmán el reino de Granada, y éste sometido a vasallaje y tributos. Siempre he considerado que el rey creyó terminada la Reconquista, de ahí aquellas palabras que le dijo en su lecho de muerte a su hijo Alfonso, Sennor te dexo de toda la tierra de la mar acá que los moros del rey Rodrigo de Espanna ganado ouieron; en tu sennorio finca toda: la una conquerida, la otra tributada[2]. La que fue antigua capital de al-Adalus, Córdoba, cae en su poder el mes de junio de 1236. Las fértiles tierras del Guadalquivir quedan a la vista y las fuerzas cristianas, entre los años 1240-1243, se extendieron rápidamente en abanico por la Sierra y la Campiña en dirección a Carmona y Sevilla[3]. La campaña de 1240 fue muy rica en conquistas, en este año, el 22 de julio, Morón es arrebatado al poder musulmán, en su caída arrastra a Arahal y Cote, pertenecientes a su  cora[4].

La rápida expansión de las conquistas llevadas a cabo por Fernando III en 1240 hay que achacarlas no solo a la fortaleza y pericia de sus tropas, hay también que hacerlo reconociendo en la persona del rey a un gran político y un magnífico negociador, sin poseer ambas cualidades le hubiese resultado prácticamente imposible conseguir tantas victorias en tan pocos meses. Ambas dotes posibilitaron que en la campiña andaluza la mayor parte de ciudades y fortalezas le fueran entregadas mediante pacto o pleitesía. ¿Qué quiere decir esto?, si los defensores rechazaban la capitulación que le ofrecían los sitiadores, negación que conllevaba una gran resistencia, dando lugar a que la rendición tuviera que hacerse mediante costosos cercos o asaltos, todos sus defensores e incluso la población fuera pasada a cuchillo o esclavizados, tal fue el caso de Cantillana. Aunque hoy tal hecho nos resulte de una tremenda crueldad en la Edad Media no pasaba de ser normal. En cambio, si la rendición se hacía mediante pleitesía, el rey ordenaba normalmente la entrega de las armas, el sometimiento de la población y pago de tributos. A cambio, se comprometía entre otras cosas, a respetar su libertad para poder irse a otro lugar o seguir permaneciendo en él, respetar sus bienes, conservar sus costumbres, su religión y una forma atenuada de autogobierno. En el lugar conquistado tan solo dejaba  una pequeña guarnición para defender la conquista.

Morón, al igual que la mayor parte de los lugares de la campiña, se entregó a las fuerzas cristianas acogiéndose a la segunda fórmula. Aquel 22 de julio de 1240, festividad de Santa María Magdalena, capitulaba mediante pleitesía, con esta capitulación entregaba no solo la ciudad sino también todo su territorio, en el que se incluía Arahal y demás aldeas, castillos, como el de Cote y alquerías. Morón quedó bajo la custodia de un reducido número de combatientes, ocupando los puntos fuertes y estratégicos del castillo para poder defender y asegurar lo entregado y su territorio. Tomada Sevilla queda constituido en frontera avanzada con el reino nazarí. Arahal quedaba en segunda línea fronteriza.

Teniendo en cuenta el día de su conquista, Santa María Magdalena, siguiendo lo que prácticamente era costumbre, la pusieron bajo su protección, después consagraron la mezquita en iglesia parroquial, con el título de Santa María Magdalena[5]. Al parecer, al concluir la Reconquista, se anexionó al palacio que construyeron los condes de Ureña dentro del castillo.

En aquellos momentos de la conquista qué era Arahal, ¿una aldea, una alquería, o quizás un refugio rural[6] o majada, o redil, donde los pastores paraban con sus rebaños[7]? En realidad es difícil saberlo hasta ahora. Lo único que sabemos es de una carta de 1345, según Serafín Avila[8], del rey sobre la tercera parte de los diezmos del término de Moron y el Arahal y Cote, con esta fecha estaríamos hablando de Alfonso XI.

Que en Morón existió una iglesia bajo la advocación de Santa María Magdalena Penitente no cabe la menor duda, así lo confirman autores y la misma historia de la villa. Según Collantes de Terán y Caamaño[9], en 1443, Arahal contaba con una iglesia. Ahora bien, ¿con el mismo nombre? Aquí podrían comenzar las dudas. Los datos con los que contamos hasta ahora nos los da el mismo autor, diciéndonos que, tras ciertos avatares, el Maestre de Alcántara, don Fernán Pérez Ponce de León, murió en 1355 en Morón, recibiendo sepultura en la iglesia de la Magdalena, dentro del castillo, donde permanecieron sus restos hasta que los condes de Ureña tomaron posesión del señorío, en cuya fecha los trasladó la Orden al convento de Alcántara.

En ese mismo año, 1355, sigo a Collantes, es nombrado como Maestre don Suero Martínez, el Asturiano, no obstante las intrigas del bastardo don Fadrique. Luchó al lado de su rey Pedro I el Justiciero, a quien siempre sirvió fielmente, interviniendo en las guerras contra Aragón. Habiendo sido llamado, para recibir instrucciones, a Soria allí murió repentinamente y fue enterrado en la iglesia de San Salvador de Arahal[10]. A juzgar por este dato, el único que tenemos hasta la fecha, la actual iglesia de Santa María Magdalena en un principio se llamó de San Salvador, siendo así ¿cuándo cambió de nombre?

Existen dos hipótesis, y digo hipótesis porque ninguna de las dos tiene una prueba en la que se pueda apoyar con firmeza. La primera, nos las ofrece García López[11] al decirnos que en el siglo XVI desapareció la parroquia de Morón, cuando pasó a ser la capilla privada del palacio que, dentro del castillo, se construyeron lo condes de Ureña, y que los Duques de Osuna nominaron así, [Santa María Magdalena], a la parroquia de Arahal. No cita ninguna fuente.

La segunda, con toda modestia la aporta el autor. Tampoco puedo citar fuente alguna sobre la fecha exacta del cambio de advocación. Antes se ha citado el siglo XVI y aquí puedo decir que los Libros de Fábrica más antiguos que se conservan en el actual archivo parroquial datan de 1571 y 1578. Si estos fueron los primeros ya había  fallecido don Juan Téllez Girón, IV conde de Ureña -1558-. Este personaje es de gran trascendencia para la historia arahalense. Era el menor de todos los hermanos, sin embargo se dieron las circunstancias para que llegara a gozar del título condal. Sus padres lo destinaron a la vida religiosa pero pronto la dejó. Vivió en Arahal, en donde se compró una casa; su vida era como la de un vecino particular de la villa. Gozaba de una amplia cultura, podría decirse, con toda propiedad, que era un hombre propio del renacimiento, con reminiscencias medievales. En Arahal, donde transcurrió una gran parte de su existencia, lugar al que siempre quiso, mantuvo un grupo formado por las personas más eruditas, en el que predominaban eclesiásticos y religiosos, grupo que, cuando heredó el señorío, llevó consigo a Osuna. En Arahal se encontraba cuando recibió la noticia de la muerte de su hermano, hecho que le convertía en el heredero del estado de Ureña. Era el año 1531, él contaba los treinta y siete.

A nadie le cabe la menor duda de que la Casa de Ureña ejercía un gran poder e influencia en todas las esferas sociales. En la Corte, el rey Felipe II nombró Duque de Osuna a don Pedro Girón, hijo del IV conde de Ureña, y Marqués de Peñafiel a don Juan Téllez Girón y Guzmán, hijo del primer duque. En la Iglesia, el mecenazgo de don Juan no tiene límites: numerosas fundaciones de iglesias y conventos en sus dominios, en las que podemos incluir en Arahal el de frailes mínimos. Numerosos patronazgos. Erección y mantenimiento de la Universidad de Osuna más la Colegiata. En la parroquia de Arahal nombraba a sus seis beneficiados, más otras cargas económicas. Este mecenazgo incansable en lo religioso es lo que le valió, para que fuera conocido en la historia, el sobrenombre de el conde santo. A fin de no hacer más exhaustiva la enumeración, añadiremos que también fue él quien consiguió del emperador Carlos I el título de Villa para hasta el entonces lugar o aldea de Arahal.

Ante todo lo expuesto, ¿no cabría preguntarnos si no tuvo algo que ver  el IV conde de Ureña, como señor jurisdiccional, además, de la villa, y gran mecenas del arzobispado sevillano, en el cambio de nombre? En los primeros Libros de Fábrica ya consta el nombre actual, por tanto hay que situarlo en un tiempo anterior. Don Juan hereda el título condal el año 31 del siglo XVI, ¿fue él quien consiguió que la iglesia de San Salvador adquiriera el rango de parroquia? Hemos de considerar que Arahal, hasta hacía muy poco tiempo era tierra de frontera, situado en la llamada Banda Morisca, tierra muy peligrosa, y fue el conde quien repobló el lugar. Ante el aumento consiguiente de la población ¿aprovechó esta coyuntura para cambiar la advocación de su titular? ¿Acaso, lo motivaron obras de gran envergadura de restauración y fue éste el momento? Conocemos, por Ortiz de Zúñiga[12], de terremotos en Sevilla, algunos importantes, que podrían haber afectado a la antigua fábrica, uno de ellos fue el de 1504, con el que tañeron todas las campanas de la ciudad cayeron torres y casas, se hundieron las techumbres del templo de San Francisco y el de San Pablo, entre otros destrozos. En los fondos archivísticos de la Magdalena existen datos sobre algo de esto. Concretamente en el año 1578 se nos dice, paresce por la visitación passada questa en poder del mayordomo de la fabrica desta iglesia una librança del señor conde de ureña don Juan tello giron de 375 maravedis que dio para la obra de la dicha iglesia e se an de cobrar a el señor duque de osuna su sucesor[13] Como podemos ver habla del conde don Juan y su sucesor es ya duque de Osuna –don Juan fue el padre de primer duque- En el de 1599 se anota ay una deuda de las bissitas pasadas de 1.000 ducados que mando a esta iglesia su señoria de don Joan Tello giron conde de ureña para su obra[14].

No podemos perder de vista el profundo sentimiento de religiosa piedad que albergaba el conde santo. La devoción al santo mártir san Sebastián estaba entre las preferentes, tanto que cuando hace la fundación del convento de mínimos -hoy parroquia de la Victoria- lo puso bajo su advocación. No obstante la primacía la tenía, al parecer, la que profesaba a Santa María Magdalena Penitente, ¿podríamos considerar una causa más para el cambio de nombre? Por si fuera poco, a su tercera hija le impuso en el bautismo el nombre de Magdalena. A los veintidós años era dama de la reina, mujer tan hermosa, elegante e inteligente que justifica el enamoramiento de muchos galanes[15], incluso el del III marqués de los Vélez, don Pedro Fajardo y Córdoba, quien no se vio correspondido. De su padre don Juan heredó el mismo ingenio; mientras que de la madre heredó la cualidad opuesta a la severidad, a saber, la incontinente pasión de deslumbrar en la Corte[16]. ¿Pudo ser el cambio de nombre motivado no solo por la acendrada devoción a santa María Magdalena Penitente, si no al mismo tiempo, como prueba de amor filial a su hija Magdalena para que la historia arahalense la recordara?

Vería satisfecho el deseo que expuse al comienzo si este artículo sirviera para mover las inquietudes de futuros investigadores sobre nuestro rico pasado. Aunque muchos no lo crean Arahal tiene un gran pasado, mucho que estudiar y mucho más que investigar.

Notas:

[1] Carlos Vara, Las Navas de Tolosa. 2012

[2] Citado por M. Gozález Jiménez, Fernando III el Santo, p. 261. Fundación J. Manuel Lara, 2006

[3] M. González Jiménez y M. García Fernández, Actas Capitulares de Morón de la Frontera (1402-1426), Prólogo de García Fernández, p. XIII. Sevilla, 1992

[4] Distrito

[5] F. Collantes de Terán y Caamaño, Historia de Morón de la Frontera, p. 47. Fundación Fernando Villalón, Ayuntamiento de Morón, 1990

[6] Lugar en despoblado que los pastores eligen para comer y dormir, durante su estancia allí con el ganado. Algo similar a los lugares que tenía La Mesta.

[7] Esta es la teoría que mantiene J. Pascual Barea, en Etimología y orígen del topónimo Arahal. Separata de la Revista al-Andalus – Magreb, vol. V, pp. 255-271 (1997). Separata, p.12 (1998)

[8] El Pabilo, revista de Semana Santa de Arahal, año 2003, p. 66

[9]Collantes de Terán y Caamaño, ob cit, pp. 66 y 68

[10] Collantes de Terán y Caamaño, ob cit, p. 69

[11] J. José García López, Crónicas para una historia de Morón, p. 22, Ayuntamiento de Morón de la Frontera, 1982

[12] Anales. Facsímil de la edición de 1796, tm III, pp. 192 y s. Ediciones Guadalquivir, Sevilla 1988

[13] Libro de Fábrica de 1578-1575. Año 1578, refiriéndose al de 1577, Fols. 91 y vtª

[14] Libro de Fábrica de 1599-1607. Año 1599, apartado Las deudas que se deuen a esta iglesia son las siguientes, s/f

[15] G. Marañón, Los tres Vélez, cap. III, p. 136

[16] Id, p. 137

Antonio NIETO VEGA es abogado, investigador, amante de la historia y Cronista Oficial de la Ciudad de Arahal

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