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Arahal

“Me siento orgulloso de demostrar a ciertos sectores de la sociedad que, cuando se dan duras, las hermandades están”

Javier Rodríguez Caro, hermano mayor de la Hermandad Sacramental de la Esperanza desde julio de 2020, está al frente de un equipo de trabajo que no para de «reinventarse» para hacer frente a las dificultades que conlleva organizar cualquier acto en pandemia

“Me siento orgulloso de demostrar a ciertos sectores de la sociedad que, cuando se dan duras, las hermandades están”

La Hermandad Sacramental de la Esperanza de Arahal ha terminado una de sus semanas grandes. Este año la celebración es de las pocas que se organizan y con condiciones debido a la pandemia por coronavirus. Ha sido otra prueba más de un largo año en el que han estrenado Junta de Gobierno y se han tenido que reinventar para seguir con eventos y actividades respetando las medidas de seguridad sanitarias. Su hermano mayor, Javier Rodríguez Caro, destaca en estos meses su sentimiento de “orgullo de demostrar a ciertos sectores de la sociedad que, cuando se dan maduras, las hermandades están”.

“Las autoridades locales también se están dado cuenta que, no solo estamos para organizar procesiones, que somos gente de numerosas tendencias ideológicas, me he topado debajo del paso hasta con ateos”, dice contundente Javier Rodríguez cuando habla de la reacción de todas las hermandades de Arahal ante las dificultades del último año.

 

“Me siento orgulloso de demostrar a ciertos sectores de la sociedad que, cuando se dan duras, las hermandades están”

El Cristo de la Esperanza en el Altar Mayor durante la celebración del Solemne Quinario

El efecto dominó de principios de la pandemia

Los nuevos miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad Sacramental de la Esperanza tomaron posición de sus cargos el 31 de julio 2020, unos meses después de comenzar la pandemia. Javier Rodríguez sustituyó a Antonio Palomo que fue hermano mayor durante los últimos cuatro años. Palomo, en marzo, tuvo que lidiar con la incertidumbre de una situación que se vino encima sin esperarlo.

“Era jueves de Quinario, ya un día antes teníamos noticias del empeoramiento de la situación sanitaria y estábamos pendiente de una reunión con el párroco (Álvaro Román). A partir de ahí, todo vino en efecto dominó, no terminamos el Quinario y se fueron suspendiendo el resto de actos”, recuerda Javier de aquellos días.

Para el actual hermano mayor fue un momento “horrible pero de mucho sentimiento”. Las imágenes titulares estaban en los altares donde se ubican para celebrar Solemne Quinario, el Cristo en el Altar Mayor y había que devuelverlo a su propio altar después de la celebración. “Ese fin de semana, para devolver al Cristo a su altar, no éramos más de 20 personas. Nadie habló, era un momento histórico pero de mucha tristeza. Esta situación no la vivía la Hermandad desde la Guerra Civil”, cuenta el hermano mayor.

Todos los actos se suspendieron y, por supuesto, las procesiones en torno a su celebración. Meses en los que la convivencia entre hermanos se acentúa y forma recuerdos imborrables para los que trabajan de cerca en la preparación de una estación de penitencia. Limpieza de enseres, traslado de pasos, ensayos, cultos. Todo quedó suspendido sin saber qué iba a pasar.

Días de estado de alarma y confinamiento

Palabras como estado de alarma y confinamiento se implantaron en el día a día. Las iglesias y casas de hermandades, comercios, entidades administrativas, bancos, establecimientos de hostelería, todo cerrado. Unos días de verdadera penitencia de la que salió la nueva Junta de Gobierno preparada para lo que quiera que tuviera que venir. “En momentos de mucha incertidumbre, en lo que no sabíamos cómo sería el futuro, las personas que forman hoy la Junta de Gobierno estaban dispuesta a salir adelante. No están conmigo, soy yo el que está con ellos”.

Por eso, sin saber si en los próximos años se podrán celebrar estaciones de penitencia, se unieron para trabajar por la hermandad. “La unión, el cariño, ese sentido de grupo, el hecho de estar pendiente de lo que le pase al que está al lado y todo desarrollando cultos dentro de circunstancias anormales, reinventando formatos y ayudando a la sociedad”. Javier Rodríguez se emociona al hablar de este grupo de personas con las que “me enorgullece compartir el trabajo”. 

La única ventaja de aquellos días que, al menos, a los representantes de la nueva junta les dio tiempo a hacerse una idea de las consecuencias de la pandemia. “Porque la anterior tuvo que tomar decisiones sin que diera tiempo a pensarlas”, recuerda Javier que era entonces teniente de hermano mayor.

Reinventarse cada día

Y lo más importante para el hermano mayor de la Esperanza es que las hermandades han demostrado “a ciertos sectores de la sociedad que cuando se dan duras, estamos aquí contrariamente a lo que piensa un sector retrógrado y anquilosado en cuanto a mentalidad. Las corporaciones van con los tiempos que corren, sobreviviendo a la dictadura y a muchos sistemas políticos, y siempre manteniendo en ellas la democracia”. 

En estos meses, el trabajo de la Obra Social de la Hermandad Sacramental de la Esperanza “se ha quintuplicado en cuanto a cantidades económicas”. Pero también sus componentes echan una mano dónde es necesario. “Nos desplegamos a todos los niveles y atendemos demandas en las áreas donde hace falta”. Y Javier pone un ejemplo: “Mi secretaria primera, Mari Carmen Álamo está dando clase de alfabetización en el Convento de Nuestra Señora del Rosario a las personas acogidas por los hermanos de la Cruz Blanca”

La palabra reinventarse se ha instalado en cada decisión que toma la Junta de Gobierno. Pero aunque pelean por sacar adelante su labor, en estos días echan de menos vivir el montaje del paso y toda la organización de la estación de penitencia, el reparto de las papeletas de sitio, los actos de convivencia que se desarrollan en torno a estas actividades que estrechan lazos entre los hermanos y hermanas y que forman recuerdos imborrables. “Como decía mi querido exhermano mayor honorario, Juan Caballero, las “conbebencias”. Todo ha quedado atrás por segundo año. La esperanza se impone más que nunca con las vistas puestas en el año 2022. 

Pero mientras, quedarse parado no es una opción. Y responden a cualquier necesidad que requiera la sociedad. “Sólo hay que preguntar a la Delegación de Servicios Sociales cómo respondemos”. Este año, de hecho, las hermandades de Arahal han recibido un reconocimiento el Día del Voluntariado por parte del Ayuntamiento de la localidad. Y el año pasado, el Grupo Joven de la Hermandad Sacramental de la Esperanza ya recibió otro reconocimiento por sus actividades.

75 aniversario del Cristo de la Esperanza

En estos días están pendientes de una reunión con el párroco de la Santa María Magdalena para determinar el formato de la organización de los cultos que aún quedan pendientes, como la veneración y Solemne Besapié de las imágenes el Miércoles de Pasión, el triduo Pascual, la misa de palmas, la vigilia pascual.

Según Javier Rodríguez, es posible que algunas imágenes estén expuestas para veneración de hermanos y hermanas en sus propios altares durante de los días en los que se celebraría la estación de penitencia. “De acuerdo con la autoridad eclesiástica se hará algo estos días pero la forma no está aún concretada”, dice el hermano mayor.

Pero el próximo gran reto de la Hermandad de la Esperanza está en la celebración del 75 aniversario de la imagen del Cristo en 2022. Por esto, el deseo de su hermano mayor es “recuperar la vida que hemos dejado atrás y ahora valoramos tanto”. Ya están trabajando en ello, de hecho el próximo 17 de marzo hay convocada un Cabildo General de Hermanos, con la participación de Pedro Manzano, que restaurará el paso de dicha imagen. Una conmemoración cargada de razones para imaginar un futuro repleto de esperanza.

 

“Me siento orgulloso de demostrar a ciertos sectores de la sociedad que, cuando se dan duras, las hermandades están”

Altar preparado para la celebración del Solemne Quinario con otros dos titulares de la Hermandad, la Virgen de las Angustias y Sam Juan Evangelista, además de María Magdalena

 

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Periodista. Directora y editora de aionsur.com desde 2012. Corresponsal Campiña y Sierra Sur de ABC y responsable de textos de pitagorasfotos.com

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