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Los trabajadores de Roca contarán en Arahal los próximos pasos de su lucha contra la empresa

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Ocho vecinos de Arahal le han puesto rostro a la actualidad. Son las caras de una crisis, trabajadores de la empresa de sanitarios Roca que representan a cientos de miles de españoles que pensaron un día, no hace mucho tiempo, que su trabajo era seguro, que nunca vivirían la incertidumbre de no saber qué pasará a partir de ahora.

José Manuel Jiménez, José Antonio Peña, Raúl Zambrana, José Vergara, José Antonio Vega, Manuel Domínguez, José Manuel Fernández y José López. Cada uno de estos hombres estará presente el lunes en la rueda de prensa que han organizado en el Ayuntamiento de Arahal. Quieren contar a los medios cómo han pasado estos tres últimos meses, desde aquel 18 de diciembre cuando se fueron llamando entre sí para dar la noticia: ?A las cuatro reunión en la fábrica, Roca cierra?.

Han realizado huelga, manifestaciones, encierros y concentraciones, marchas y hasta 12 de ellos (que desde el jueves son 10) están en huelga de hambre. Todos se sienten estafados, engañados y muy cansados de pelear contra la incertidumbre. El viernes recibieron la que parece última palabra de la empresa: el despido de los 228 trabajadores de la factoría de Alcalá.

Los trabajadores estaban en Mairena en la última marcha cuando recibieron la noticia que ya abría los informativos de los medios sevillanos. A pesar de que estaba anunciando, a pesar de que saben que ?quien a Roca se la hace, Roca se la paga?, todos tenían un atisbo de esperanza. ?Como es posible que puedan romperá un pacto, realizado ante la Junta de Andalucía y se vayan de esta manera?, comentan todos.

A partir del lunes 11, empezarán a llegar las cartas de despido, la empresa tiene hasta mayo para enviarlas todas. Es decir, algunos pueden tener aún otros tres meses de incertidumbre. Dejarán a 30 trabajadores en la factoría, 15 jefes y los 15 representantes del comité de empresa. Una plantilla insuficiente para mantener la producción y los hornos encendidos. Elegirán a 40 trabajadores para irse a Burgos, que tendrán que desmontar su vida para seguir a la empresa.

El martes continúan con sus planes porque han decidido llevar a Roca ante la Audiencia Nacional para que sea la Justicia quien decida si la empresa de sanitarios ha incumplido el compromiso adquirido con la factoría de Alcalá de Guadaíra cuando cerró Cerámicas Bellavista.

Este día, 12 de marzo, todos los empleados saldrán a las 6:30 de la mañana de las puertas de factoría andando hasta San Juan de Dios, allí cogerán un coche hasta el conocido como cortijo de Mejillán, a 9,5 kilómetros de Arahal. A continuación seguirán la marcha andando para llegar al Ayuntamiento, entre 10:00 y 10:30 horas, donde serán recibidos por parte de la corporación. Los trabajadores pretende contar con todo el apoyo político necesario porque, piensan, harán más presión sobre la empresa.

Arahal Información ha seguido la lucha de estos trabajadores contra la multinacional desde el día 2 de enero. Ahora toca ponerle rostro a sus historias porque cada uno la ha vivido de distinta manera.

José López

José López tiene 36 años, está casado y tiene dos niños. Lleva nueve años trabajando en Roca en la sección denominada ?reparar segundos fuegos?, es decir, su trabajo consiste en reparar las piezas defectuosas, cocerlas y devolverlas a la cadena.

Este empleado arahalense dice estar ?agotado? porque ?tenía esperanza los primeros días pero después vi que la empresa venía a tiro hecho para despedirnos, no ha intentado negociar nada?. Dice que, de momento no sabe para dónde tirará, ?porque no hay nada, todo ha ido de mal en peor, primero los Eres, después el despido?.

Raúl Zambrana

Raul Zambrana tiene 33 años, casado y dos niños de 6 y 2 años. Lleva nueve trabajando para Roca en la sección de los hornos, en turnos rotativos (mañana, tarde y noche). Dice que es una de las secciones más sacrificadas ?no tienes fines de semana, ni festivos?. En esta sección pasaba tanto calor que cuando salía en pleno mes de agosto a 40 grados, sólo podía sentir alivio. La nave de los hornos puede alcanzar 60 grados de temperatura.

El peor momento de estos tres últimos meses para Raúl ha sido el día 18 de diciembre, cuando le comunicaron que Roca cerraba. ?Es que es difícil asimilar que nos fuéramos por un ERE pero con un cuadrante en la mano del día y el turno en el que volvía y, de pronto, estábamos en la calle, no puedes esperar nunca que una empresa sin pérdidas cierre?.

Para Zambrana el encierro en la Catedral fue el momento más emotivo de esta lucha. A él no le tocó quedarse el día 31 de diciembre pero lo hizo por compañerismo: ?Fue duro pasar un día tan señalado allí, pensaba en mi familia y en lo que me han obligado a hacer?. Este vecino de Arahal asegura que Roca los ha engañado: ?Nos hemos estado comiendo el desempleo y a costa de nosotros la empresa ha seguido vendiendo?.

Sabe que hay muchos compañeros sin recursos ya. No cobran desde diciembre y están en las últimas. Pero la empresa aún va a ahogarlos más, cuenta, porque ahora las cartas de despido pueden tardar 3 meses en llegar y no pueden echar el paro.

Este trabajador dice que el único camino que les queda es ir a la Audiencia Nacional para exigir que se cumpla el contrato que firmó la empresa al cierre de Cerámicas Bellavista. ?Cuando esto ocurrió dijeron que Alcalá no cerraría, por eso estaba tranquilo, decía tengo trabajo y he hecho planes de futuro y ahora te ves con la soga al cuello?, explica.

Raúl Zambrana dice que esperaba ?algo de valor humano en la empresa y que retrocediera, ahora sólo quiero que esto termine cuanto antes porque ya hemos hecho todo lo que pudimos?. Roca dice está ?jugando con nosotros porque lanza noticias de despido inmediato, sin embargo pone en la mesa la oferta del mediador (40 días por años y 24 mensualidades) si no vamos a la Audiencia?.

José Vergara

José Vergara tiene 36 años, está casado y tiene otros dos niños. Está en Roca desde 1998 en la sección de colado, donde se hacen las piezas de sanitarios.

Para José Vergara los dos momentos más duros han sido el encierro en la Catedral de Sevilla y la huelga de hambre que protagonizan sus compañeros, en el parque de Bomberos de Alcalá de Guadaíra.

?No sé qué voy a hacer ahora, todavía no me lo puedo creer. Es lo que sé hacer y no me imagino haciendo otra cosa pero pienso que si he trabajado en Roca, trabajo en cualquier lado?, refiriéndose a las duras condiciones de trabajo de la factoría.

Este trabajador arahalense dice que si el Gobierno español y la Justicia dejan que Roca ?se salga con la suya no volveré a creer en ellos porque la empresa tiene todo en contra, no presenta pérdidas y ha incumplido el contrato. Está intentando pisarnos, nos está minando en todos los sentidos?.

José Manuel Fernández

José Manuel Fernández tiene 49 años, casado y con dos niñas, lleva 24,5 años trabajando en Roca. Destinado en la sección de esmaltería que se dedica a pulir las imperfecciones.

El momento más duro de este tiempo de huelgas y movilizaciones fue el primer día, cuando le anunciaron el cierre de Roca. También reconoce que se emocionó los días de encierro en la Catedral y cuando vio a sus compañeros en huelga de hambre.

Para José Manuel la esperanza total se perdió el viernes pasado, 8 de marzo, cuando la empresa anunció los despidos. Pero sabía en el fondo que ?era difícil porque a Roca quién se la hace, la paga?. Y cuenta que ha sido así siempre, que si algún compañero presentaba cualquier tipo de denuncia (un reclamación por antigüedad por ejemplo) iba ?inmediatamente a la calle?.

En la factoría la presión era ?increíble, había compañeros que para llegar al tope de piezas no iban ni a comer o echaban media hora más todos los días, si no llegabas al tope que marcaban, no te hacían fijo?.

Manuel Domínguez

Manuel Domínguez tiene también 36 años, casado y con dos niños. Lleva 13 años en Control Final, sección donde se inspeccionan las piezas en el último proceso de darlas por terminadas.

También reconoce como muy duro el golpe del anuncio del cierre en el mes de diciembre, en plenas fiestas navideñas. Para Manuel Domínguez fue ?emocionante el encierro en la catedral porque eran fiestas para estar con la familia?.

Reconoce que, al principio, tenía cierta esperanza en que la empresa negociara y llegara a un acuerdo. ?Conforme iban pasando los días, me di cuenta que no había nada que hacer, aunque teníamos que pelear hasta el final?, cuenta. Ahora siguen varios meses de incertidumbre sin saber cuándo la empresa enviará las cartas de despido.

José Antonio Peña

Este trabajador vecino de Arahal también tiene 37 años, casado y con dos hijos. Lleva 9 años en Roca en la sección de colado donde hacía las piezas manejado una máquina a presión que sustituyó en su día a los moldes tradicionales.

José Antonio Peña recibió un ?golpetazo tremendo cuando me anunciaron el cierre, estaba durmiendo después de haber salido de trabajar y me despertó un compañero con una llamada. Me dijo: Peña vente para la fábrica a las 4 de la tarde que Roca cierra?.

El encierro en la Catedral de Sevilla fue un punto de inflexión también en estos días de lucha. ?Poco tiempo antes yo había ido con mis hijos y estaban encerrados, creo recordar, los trabajadores de Boliden. Mi hijo me preguntó qué hacía allí esos hombres, quién me iba a decir que meses después la gente que visitaba la catedral me miraba a mí?.

Peña quiere creer en la justicia porque ?los pactos que estos que están por escrito nos dicen que tenemos la razón?. Para este trabajador es incomprensible que una empresa cierre ?teniendo ganancias, cuando estás en un sitio en el que llevas seis meses barriendo pues es normal porque si no hay trabajo, pero es que allí no hemos parado?.

José Antono Vega

Ha sido (es) inspector de control oficial, la última sección antes de que la pieza de sanitario salga al mercado. Tiene pareja y es el único que no tiene hijos, pero cree que ?a lo mejor ahora es el momento, para que nos de otra esperanza de seguir adelante?. José Antonio Vega tiene 30 años y lleva 9 trabajando en la empresa.

El recuerdo más intenso de estos días es ?el frío tan penoso que pasé en la Catedral?. A este joven lo que más le ha emocionado en estos días es el ?compañerismo? y ver a algunos de ellos en una huelga de hambre.

Piensa que es el único que ?no se puede quejar porque no tengo cargas familiares pero hay compañeros que ya no tienen nada, que están en las últimas?.

José Antonio Vega denuncia que la empresa ha creado ?su monopolio en todo el mundo por el esfuerzo que hemos hecho los trabajadores españoles?. Y que ahora, en el periodo de negociación ?estábamos dispuestos a todo, a bajas salariales, EREs temporales, pero que nos corten la cabeza no es negociable?.

José Manuel Jiménez

José Manuel Jiménez tiene 45 años, es el que más tiempo lleva trabajando en Roca de todos sus compañeros de Arahal. ?Media vida?, dice, desde el 1 de agosto de 1986 (casi 27 años). Entró con 18 años, su padre tuvo que firmar porque entonces la mayoría de edad era a los 21.

A José Manuel Jiménez le tocó el encierro en la Catedral y le acompañaron José Vergara y Raúl Zambrana. ?Ellos fueron voluntarios y quisieron estar conmigo, todos teníamos familias con las que estar pero no podíamos fallar?.

Se emociona cada vez que recuerda a sus compañeros que están haciendo la huelga de hambre. ?Cuando yo entré en Roca, tenía tres fábricas y mira ahora. Me duelen los codos, la cintura, las rodillas, al menos que paguen lo máximo por todo lo que hemos hecho por levantar la empresa?.

Todos estarán dentro de unas horas en la rueda de prensa para contar su historia a los medios.

Periodista. Directora y editora de aionsur.com desde 2012. Corresponsal Campiña y Sierra Sur de ABC y responsable de textos de pitagorasfotos.com

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