V. M./ AIONSur

Cada día está más claro que elegir ser empresario/a hoy en día es de valientes. Cuando hablo con ellos, lo que hago muy a menudo, me dicen: “Cada vez hay más leyes y gente que controlan al que produce y trabaja de verdad y no al que vive del pillaje“.

Y es que no puedo más que darles la razón. Hace unos días, me contaba un empresario que había puesto en conocimiento de la Inspección de Trabajo el caso de una persona que se dedicaba a hacerle la competencia desleal, con la cara dura de empapelar la puerta de su propio negocio, por el que paga religiosamente todos los impuestos, ofreciendo servicios parecidos pero de forma ilegal. Sin pagar Seguridad Social, Seguros Sociales de trabajadores (cuando es posible tenerlos), licencia de apertura, IRPF, y todo lo demás.

Pues bien, esta persona, simple autónomo, que pelea cada día por dar de comer a sus hijos, decidió que eso estaba por encima de cualquier remilgo social que lo señalara por poner esta denuncia, para la que no sólo tenía razones poderosas, sino derechos por intentar arreglar una injusticia.

Después de plantarse en la Inspección de Trabajo, perder un tiempo muy considerable a la espera de que lo atendieran, tuvo que escuchar de la misma boca de un funcionario, que no se podía hacer nada. Aunque el llevaba pruebas de lo que estaba denunciado, pruebas físicas, porque el cartel del cara dura que le hacía competencia desleal, llevaba impreso todos sus datos, dirección y número de teléfono.

AionSur 42774186034_cf17dd3563_o_d La valentía de ser pequeño empresario Opinión

 

Es decir, ese señor le estaba diciendo que no podía hacer nada porque el servicio que prestaba el ilegal lo estaba realizando en su casa particular y ante eso no hay otra que aguantarse. Como este caso, seguro hay muchos.

Eso sí, estos mismos inspectores u otros de otro tipo, que se supone no hacen otra cosa que su trabajo, visitan cada semana a los pequeños empresarios/as, que tienen su negocio abierto de par en par, para saber si el autónomo dado de alta está al frente del negocio, sin poder permitirse, sin antes cerrarlo, ir a un médico, operarse o atender emergencias de familias de primer grado. Ni pensar en coger vacaciones o días de asuntos propios, esos son también derechos del trabajador ¿no? Al menos lo son para todo el que trabaja en la administración.

Pero no acaban aquí los ejemplos para comprobar el ninguneo de las leyes en contra de la piel del autónomo. Resulta que un técnico de Riesgos Laborales contaba el otro día que, cuando ocurría un accidente en una empresa, si el accidentado era autónomo y era la víctima, la administración hacia mutis por el foro y, si te vi, no me acuerdo. Es decir, que si eres de este grupo de pequeños empresarios/as -cuya cifra supera los tres millones en España- puedes morirte tranquilo, sin que la administración, que te debe tanto, mueva un dedo por ti. 

Ya ni pensar en el trato que reciben de la clase política. Unos porque se dedican a defender a las grandes empresas, como aquellas que se han librado de la famosa “amnistía fiscal”, para la que ni las promesas de un recién nombrado presidente de hacer público los nombres de quienes se vieron beneficiados, han dando resultados. Al final, Montoro ha cambiado su apellido por Montero y tanto monta, monta tanto…

También hay otros partidos que no consideran trabajador a la persona que abre un pequeño negocio, arriesgando a veces lo que no tiene, para poder alimentar a su familia y pasando apuros y mal viviendo. Porque señores, ahora que estamos en una sociedad con tantos derechos y tan pocas obligaciones, no coger vacaciones, no coger bajas cuando son necesarias, echar más de 8 horas de trabajo al día, es malvivir. Y no todos, pero seguro que muchos de estos pequeños empresarios/as, las pasa canutas para llegar a fin de mes, algunos incluso se arruinan en el intento. ¿Por qué entonces no son considerados trabajadores? 

En fin, son pequeñas historias reales que sufren los responsables de las famosas Pymes que, si se pusieran de acuerdo, pararían el país. Pero no vamos a preocuparnos por nimiedades porque al fin y al cabo, desde 2018, se aplica la nueva Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo de 2017. Los legisladores, dirigidos por el gobierno del PP, han aflojado la mano que presiona cada día el cuello de los autónomos, un poco, lo suficiente para no matar a la gallina de los huevos de oro. Pero, señores/as autónomos/as no se confíen que aún puede cambiar la historia, con efecto retroactivo.

 

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