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Sevilla

Son las 12:30, y un grupo de turistas que se aloja en un hotel sevillano entran en una caseta de feria. Hasta ahí, es el relato normal de una semana como esta, pero tiene matices, como el hecho de que entran en esta caseta a la altura del Puente del Cachorro, y cuando salen están en el Muelle de las Delicias.

Para esto, y muchas cosas más, se creó en su día ‘Pigafetta’, la empresa que tiene a barco ‘Puerto de Indias’ como su buque insignia para que la gente vea Sevilla desde a óptica que les ofrece el Guadalquivir, y que ahora, en feria, se ha convertido en la primera caseta flotante de la historia de la Feria de Abril.

Es una idea del comunicador Pepe Da Rosa y su esposa, Eva Martín, que han dado a la unión empresarial el nombre de Antonio de Pigafetta, el noble italiano del Renacimiento que se desempeñó como explorador, geógrafo y cronista al servicio de la República de Venecia, pero que se hizo famoso por los cuadernos que llevan su nombre para narrar la circunnavegación de Fernando de Magallanes.

Por eso, no es casualidad que el río que vio nacer a tantas expediciones ahora acoja este doble nombre “con vocación histórica”, como explica Pepe Da Rosa a la hora de explicar de dónde salió la idea de la empresa, innovadora como el propio Pigafetta, “que se vino de Italia a Málaga, por carretera a Sevilla, y convenció a Magallanes para que lo enrolase en la expedición como lenguaraz, ya que como suponía que iba a dar una vuelta al mundo, le iba a venir bien alguien que supiese varios idiomas”.

El noble italiano era testarudo e imaginativo, algo que también parece rezumar la idea de Pepe Da Rosa y Eva Martín, que ha conseguido captar a un cliente muy concreto para la idea de tener una lanzadera hacia la feria que es en sí misma una caseta sobre el río.

“Todo se basa en que somos empresa que hacemos servicios turísticos con el barco buscando un punto de excelencia sobre lo que se hace habitualmente en el río, con lo que se nos ocurrió poner en funcionamiento un transporte de lujo para la feria con los hoteles que tienen cierto contacto con el río”, explica, recordando que es una iniciativa que está enfocada al turismo en general, “pero también para el propio sevillano”.

A la hora de defender la historia, el argumento es contundente: “Es la única forma de llegar directamente a la feria sin atascos, porque no podemos olvidar que el tío más rico del mundo, el que lleve la mejor limusina o el mejor coche de caballos puede sufrir un atasco, pero en una caseta como esta el atasco no existe, y es feria antes de llegar a la feria”.

Concreta que ya se han dado casos como los de grupos de turistas de Pamplona que se pasaron todo el viaje bailando sevillanas, recordando que ya se han puesto en marcha ideas similares en su barco, de las que destacan “que en Semana Santa éramos un palco para ver las procesiones que pasaban por el puente de Triana desde el río”, experiencia que se quiere repetir este verano, para ver las carreras de caballos en la playa de Sanlúcar de Barrameda desde la misma desembocadura del Guadalquivir.

Mientras se maduran otras ideas, como ser “sede mundialista” para ver los partidos del Mundial de Rusia en mitad del río, o plantarse en el agua como observatorio para ver una lluvia de estrellas, Pepe Da Rosa explica que la filosofía de la empresa se basa “en el no al no y el sí a todo”, mientras planea los viajes feriantes previstos para este semana, con una hora de diferencia, entre las 12:30 y las 15:30, hasta que los fuegos artificiales pongan punto final a la Feria y el barco vuelva a reinventarse.

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