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Redacción/Marinaleda (Sevilla)

La concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Marinaleda (Sevilla), María José Castaño, contra la que se ha iniciado un expediente de expulsión del partido tras publicar un mensaje racista en Facebook, ha asegurado hoy que no es expulsada por este motivo, sino por defender a Pedro Sánchez frente a la dirección regional de su partido.

Un asunto que se inició a raíz de una denuncia de la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas (FAKALI), Beatriz Carrillo, tras publicar la edil de Marinaleda un post en el que asociaba a los gitanos y los rumanos con los robos de cables de cobre, mensaje que borró a última hora de la noche de ayer.

Tras ello, la secretaria general del PSOE sevillano, Verónica Pérez, anunció en su perfil de Twitter que “vamos a solicitar formalmente que esta concejal entregue su acta y abriremos un expediente de expulsión”.

“Ser cargo público exige estar a la altura de los ciudadanos a los que se representa. Nuestra tolerancia es cero contra actitudes de antigitanismo”, concluía.

Sin embargo, también a través de Facebook, la concejala ha dicho: “Los apesebrados de PSOE-A pueden decirle a la máxima autoridad -en referencia a Pérez- que no se puede dar el gusto de echarme del partido por que ya estoy fuera. Hace mucho tiempo que me aburrieron”.

Pide, además, “que no confundan, no me quiere echar por un copia y pega, me quiere echar por que siempre he defendido a Pedro Sanchez y aquí eso se paga tarde más o menos (sic)”.

En un mensaje posterior afirma que “no tengo ningún problema en pedir disculpas a todos los rumanos gitanos si con ello se han sentido ofendidos, nada mas lejos de querer hacerles daño. Para mí son muy respetables”.

Beatriz Carrillo, por su parte, se ha felicitado de que estén “los racistas fuera de las instituciones”, agradeciendo al PSOE “que es el que tiene las competencias para tomar las medidas necesarias y oportunas, y así lo han hecho”.

Así, “transmitimos nuestro agradecimiento por el apoyo de su secretaria general, Verónica Pérez, a Fakali, Mujeres Gitanas Universitarias y por la reacción inmediata ante una conducta discriminatoria e impropia de un cargo público”.

FAKALI entendía que dicha publicación “es una clara alusión discriminatoria que describe a la comunidad gitana como mafia organizada para delinquir, en este caso concreto para robar, estereotipo que se sitúa a la ciudadanía romaní inmersa en el mundo de la delincuencia, insultando a su vez a su cultura, imputando hechos delictivos propios de una población que vive en la más absoluta marginalidad”.

Criticaba también que lo hacía “a conciencia, con intencionalidad de crear y alimentar los falsos mitos existentes hacia la misma, aludiendo directamente al crimen organizado, en un claro ejemplo de criminalización de nuestra etnia”.

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