La agricultura de conservación, en peligro por el retraso de la renovación del herbicida glisofato, según Asaja - Aion Sur, periódico digital de información general
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“Mitigación y adaptación al cambio climático mediante la agricultura de conservación”

 

Más de 100 agricultores han podido conocer de primera mano en la Jornada organizada en Las Cabezas de San Juan por ASAJA-Sevilla y la AEAC.SV las bondades de la agricultura de conservación y técnicas para mejorar la gestión del agua y la fertilidad del suelo, para reducir la erosión y para ahorrar combustible

Las Cabezas de San Juan (Sevilla)

El sector agrario es muy vulnerable al cambio climático y este fenómeno puede agudizarse en España por sus especiales condiciones climáticas y su situación geográfica. El aumento de la temperatura, la disminución de las precipitaciones y la mayor incidencia de plagas y enfermedades afectarán a los rendimientos agrícolas y a la elección de los cultivos. Además, los sistemas de manejo agronómico basados en el laboreo y en altos consumos energéticos contribuyen a potenciar el efecto invernadero en los ecosistemas agrarios.

Para demostrar la viabilidad de los sistemas de manejo de cultivos al mayor número posible de agricultores, ASAJA-Sevilla y la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC.SV) celebraron ayer en Las Cabezas de San Juan una jornada de campo sobre agricultura de conservación. Un encuentro que contó con una parte teórica con conferencias técnicas y de una demostración práctica en campo.

Según un comunicado de Asaja, los agricultores y ganaderos siguen hoy, igual que hace 10.000 años, pendientes del cielo, por lo que en años como el actual, el cuarto consecutivo de déficit pluviométrico, la adopción de prácticas que contribuyan a la adaptación a los efectos del cambio climático y a la mitigación de sus consecuencias resultan determinantes. Para ello la agricultura de conservación es una gran aliada, supone un sistema de producción agrícola sostenible que comprende un conjunto de prácticas agronómicas adaptadas a las condiciones locales de cada región y cuyas técnicas de cultivo y de manejo de suelo reducen la erosión y la degradación de los suelos, mejoran la biodiversidad y contribuyen a  mantener los niveles de producción de las explotaciones.

En las conferencias técnicas expertos del IFAPA, la AEAC.SV y la Universidad de Córdoba expusieron el decálogo de las buenas prácticas agrarias, la evaluación de la sostenibilidad de las explotaciones y los principios para la conservación de suelo y agua.

La cuenca mediterránea, muy vulnerable al cambio climático

El encuentro fue inaugurado por el alcalde del Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan, Francisco José Toajas; el presidente de ASAJA-Sevilla, Ricardo Serra; el presidente de la AEAC.SV, Jesús Gil y el secretario general de ASAJA-Sevilla, Eduardo Martín, quien moderó las conferencias técnicas.

El presidente de ASAJA-Sevilla, Ricardo Serra, explicó que la jornada es uno de los actos de divulgación que está desarrollando ASAJA-Sevilla dentro del proyecto LIFE climagri, un proyecto liderado por la Asociación Española Agricultura de Conservación-Suelos Vivos (AEAC.SV), y que cuenta con ASAJA-Sevilla, la Federación Europea de Agricultura de Conservación (ECAF), el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera y Alimentaria (IFAPA) y la Universidad de Córdoba como socios participantes.

El proyecto se centra en el desarrollo de estrategias de manejo agronómico de cultivos extensivos de la cuenca mediterránea que posibiliten a mitigación del cambio climático y la adaptación de los cultivos a las condiciones climáticas, tanto presentes como futuras, y que sirvan para el impulso y desarrollo de las políticas medioambientales de España y el resto de la UE respecto al cambio climático.

El sector agrario es uno de los que puede verse más afectado por el cambio climático, que influye negativamente en los rendimientos agrícolas. Por ello, tal como expuso Serra, “es necesario llevar a cabo una adaptación a tiempo y tomar medidas para mitigar los efectos del clima y sus consecuencias económicas, sociales y ambientales, teniendo en cuenta el importante papel que desempeña el sector agrario como proveedor de alimentos, de bienes y servicios ambientales”.

Glifosato: un procedimiento disparatado

La agricultura de conservación, que es la agricultura del futuro, en muchas zonas ya es presente. “Se trata -insistió Serra- de una apuesta sostenible por el medio ambiente que puede verse lastrada si finalmente la Unión Europea da la espalda al glifosato, un herbicida efectivo, contrastado e inocuo que permite el desarrollo de las técnicas de la agricultura de conservación.”

La actuación de los Estados miembros y de los órganos de decisión de la Unión Europea sobre la renovación del glifosato está siendo disparatada. Puesto que lejos de atender el criterio de las agencias competentes en materia de salud de la propia UE, los políticos están adoptando sus decisiones basándose en las directrices que se les marcan desde las redes sociales. Se trata de un disparate total con consecuencias graves para la agricultura general y en especial para la agricultura de conservación.

El alcalde de Las Cabezas, Francisco José Toajas, corroboró la maraña de confusión que se ha tejido en torno al glifosato y lamentó que no prevalezcan los criterios científicos, porque este tipo de decisiones que se toman desde Bruselas afectan a municipios agrícolas como Las Cabezas y  abocan a la muerte económica a una actividad social y familiar como la agricultura, tan necesaria para que permanezca la vida rural.

Port su parte, el presidente de la AEAC.SV, Jesús Gil Ribes, puso de manifiesto algunos de los efectos que ya está produciendo el cambio climático y señaló que en los últimos cien años la temperatura ha aumentado dos grados en amplias zonas de Andalucía, a lo que sumó el grave problema de erosión que padece España, que solo puede evitarse eliminando el laboreo pesado y protegiendo el suelo con cubiertas. Por lo que la apuesta por la agricultura de conservación es hoy más necesaria que nunca.

El secretario general de ASAJA-Sevilla, Eduardo Martín, recordó que esta organización tiene mucha experiencia en el desarrollo de proyectos divulgativos, de hecho este es el sexto proyecto LIFE en el que participa ASAJA-Sevilla y es probablemente uno de los más fáciles de difundir, pues las consecuencias del cambio climático y las necesidades de adaptación son, por desgracia, sobradamente evidentes.

El proyecto LIFE climagri, tal como indicó Martín,  se circunscribe a la cuenca mediterránea, al ser una de las zonas más vulnerables a los efectos del clima en Europa, y a los cultivos de regadío, muy demandantes en el consumo energético. Andalucía es, por sus características edafoclimáticas, el principal foco de estudio del proyecto, si bien se extiende a un total de doce fincas en España, Portugal, Italia y Grecia.

Buenas prácticas agrarias para mitigar el cambio climático

En el turno de conferencias técnicas la investigadora del IFAPA Centro Alameda del Obispo, Rafaela M. Ordoñez, alertó de las consecuencias del impacto del cambio climático sobre los sistemas agrarios, que conllevará una  previsible reducción de recursos hídricos y el incremento paralelo de las temperaturas. Ante este panorama, la actuación de los agricultores andaluces para mitigar las consecuencias debe ir encaminada al desarrollo de una serie de buenas prácticas agrarias y en paralelo a la reducción de emisiones de CO2. Ordoñez señaló que la agricultura es la única actividad productiva que, además de emitir CO2, tiene a capacidad de absorberlo y actuar como sumidero, lo que debe ser valorado y reconocido por la sociedad.

A continuación el presidente de la AEAC.SV, Jesús Gil Ribes, expuso la evaluación de la sostenibilidad agraria de las explotaciones europeas y explicó los objetivos del proyecto INSPIA que cuenta con la participación de 60 fincas europeas en las que se trabaja de manera habitual con quince buenas prácticas agrarias: cobertura permanente del suelo, no laboreo, uso de cubiertas vegetales, optimización  del riego y los fitosanitarios, implementación de márgenes multifuncionales, establecimiento y mantenimiento de márgenes en zonas de ribera, gestión optimizada de residuos…

Por su parte, el ingeniero agrónomo de la Universidad de Córdoba, Julio Román, detalló las prácticas agrícolas para la conservación del suelo y del agua, recalcó la importancia del suelo, el principal activo de una explotación, y la necesidad de conservarlo mediante las buenas prácticas agrícolas.

Tras las conferencias técnicas los asistentes pudieron ver la aplicación práctica de la agricultura de conservación “in situ”, en la finca “La Jurada donde tuvo lugar una demostración de maquinaria y de las herramientas para la agricultura de conservación.

Esta jornada de campo contó con tres estaciones. En una de ellas el ingeniero responsable de la gestión agronómica de la finca La Jurada, Juan José Pérez, y el ingeniero agrónomo Manuel R. Gómez, explicaron su experiencia en los últimos seis años y destacaron todas las mejoras a nivel agronómico, económico y medioambiental que se han experimentado en La Jurada con la adopción de la agricultura de conservación.

En otra, el ingeniero agrónomo Julio Román mostró las medidas de aplicación para la reducción  de escorrentía y erosión; mientras que en una tercera el profesor de la Universidad de Córdoba Gregorio L. Blanco y el ingeniero agrónomo responsable de la finca experimental del Campus de Rabanales (Universidad de Córdoba), Francisco Márquez, han realizado una demostración de maquinaria de agricultura de conservación y de regulación de equipos.

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