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Análisis

Jugarse las “papas” por un detenido que al día siguiente está en la calle

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AionSur ee27ce1f-81bb-4ced-b000-b86d77534533-compressor Jugarse las "papas" por un detenido que al día siguiente está en la calle Análisis Opinión destacado

Jugarse las “papas” por un detenido que al día siguiente está en la calle

En Arahal, como en todas las localidades del entorno, se suceden en los últimos meses una serie de robos en naves industriales y establecimientos de todo tipo. Los vecinos de cada pueblo piensan que la situación empeora por momentos y puede que tengan algo de razón. Los primeros en pagar esta sensación de inseguridad son los miembros de la Policía Local, los más cercanos a los vecinos, aunque en las críticas de los ciudadanos la Guardia Civil tampoco se queda atrás. Pero nadie sabe, excepto ellos lo que hay detrás de cada intervención policial.

Y ponemos de ejemplo una de las últimas intervenciones que ha tenido lugar en Arahal y que nadie ha reconocido, algo que no ocurre con la crítica que todos dan por válida y cierta sin que se basen en el conocimiento. Estas críticas, la mayoría de las veces, forman parte de una visión subjetiva e interesada que ni siquiera pueden contestar, a las que se exponen a diario. Porque en las intervenciones policiales siempre hay más información detrás que la que sale en los medios, incluso en el propio Facebook que los identifica.

Los hechos

Los hechos ocurrieron el pasado 20 de febrero. Tres individuos, un jueves a las 23:30 horas, llegan hasta Arahal con la única intención de “dar un palo”. Escogieron un supermercado que hay en la barriada La Palmera. Iban en un vehículo también robado (Seat León, color rojo). Dejaron el coche en la calle San Pablo y, encapuchados, se dirigieron al supermercado que está muy cerca.

Un joven que pasaba por la zona los vio y llamó a la Policía Local. Dos agentes en un coche patrulla llegaron cuando ya habían forzado con un gancho un extremo de la puerta y dos de ellos estaban dentro del establecimiento, otro se había quedado fuera vigilando. Fue cuestión de segundos, pero mientras un agente enganchaba a uno de ellos, el otro cogía a un segundo e intentaba agarrar al tercero. Para más información, el tercero que fue el que se escapó, llevaba en la mano un gran destornillador y en su huida dejó atrás un zapato después de zafarse de las manos del policía.

Sí, es su trabajo, hasta ahí de acuerdo. Y están cumpliendo con él. Pero cuando cualquier policía hace este tipo de intervenciones, no sabe con qué se va a encontrar ni para qué vale. Estos mismos individuos, vecinos de San José de la Rinconada, fueron detenidos tres días antes, por los mismos hechos y volvieron a delinquir. Sus edades van de los 20 a los 26 años, y saben que al día siguiente, como así fue, están de nuevo en la calle.

Dar seguridad a los vecinos

Cumplir con el deber de un trabajo como este es jugarse la vida, saber que una actuación así puede acabar en tragedia. ¿Qué hubiera pasado si el individuo que lleva el destornillador le da por utilizarlo? Seguro que los dos agentes que llegaron, y el tercero que en un minuto los acompañó, dejando sola la Jefatura ante el peligro de la situación, no piensan en caliente las consecuencias de esta actuación, simplemente actúan.

Nos consta, que después de los últimos meses de robos continuados, sólo tienen en mente, la mayor parte de ellos, que deben actuar para dar a los vecinos del pueblo –sus propios vecinos- la sensación de seguridad que, a veces no sienten. Y tampoco piensan en que, hagan lo que hagan y como lo hagan, van a recibir más críticas que reconocimientos. Pero aún así actúan.

Quienes trabajamos a diario con la información, sabemos que hay una “trastienda” imposible de contar, que la mayoría de las veces es más importante que lo publicado. Hoy lo hacemos con este ejemplo para reivindicar comprensión a la población y pedir reconocimiento para determinados trabajos cuya nómina no paga el riesgo, sólo están guiados por la vocación de servicio. Estimulados cuando consiguen salvar la vida de una persona, algo ocurrido en Arahal hace pocos meses, hechos que tampoco se pudieron contar.

Policía cercana

Lo mismo que contamos de la Policía Local se puede trasladar a cualquier componente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La mayoría acaba sabiendo más de sus vecinos de lo que seguro quisiera. Y tiene la labor de jugarse “las papas” todos los días sin esperar reconocimientos. Todo lo contrario, críticas, especialmente cuando se trata de aquella policía cercana, de la que conoces su vida, la que te encuentras sin uniforme en un bar o en un supermercado, por la calle andando o con la familia en un parque.

La cercanía da derecho a las persona a juzgarlos no por su profesionalidad, sino porque siempre está el condimento de conocerlos durante toda la vida. Los vecinos no saben que en los tres párrafos de una actuación policial, la mayoría de las veces sólo se expone una mínima parte de cómo ha llegado a suceder porque lo demás, o pertenece al secreto profesional o simplemente no se le ha dado la importancia debida.

Siempre es más interesante lo que queda por contar, incluso en este artículo de opinión en el que se ha ampliado una información de una actuación en la que un policía local resultó herido. La herida no es para ir en titulares, lo sabemos, pero al menos sí para una mención que en su día, por desconocimiento, no hicimos.

Dos detenidos en Arahal cuando intentaban robar en un supermercado

Periodista. Directora y editora de aionsur.com desde 2012. Corresponsal Campiña y Sierra Sur de ABC y responsable de textos de pitagorasfotos.com

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