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Sevilla

Técnicos del Instituto de Toxicología de Sevilla han extraído hoy restos biológicos a la vecina de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), Juana Escudero Lezcano, la mujer de 54 años de edad que ha estado siete años intentando demostrar a la Administración que el cadáver enterrado en Málaga con su nombre no es el suyo.

Se trata de unas pruebas que le han sido realizadas después de que el pasado 20 de octubre le fuese extraído ADN al cadáver de la mujer que está enterrada en Málaga desde 2010 y cuyos datos coinciden con el de ella, que lleva en este proceso inmersa desde 2010, cuando murió la mujer enterrada en el nicho, y cuyo nombre coincide con el de esta vecina de Alcalá, lo que le ha impedido durante estos años realizar gestiones administrativas al constar como fallecida, han dicho a Efe fuentes del Bufete Osuna de Sevilla, que representa legalmente a Escudero.

No obstante, a finales de 2017 un juez de Málaga la declaró oficialmente viva, aunque ahora se intenta averiguar quién es la persona enterrada en el cementerio malagueño.

Las primeras investigaciones apuntan a que se pudo llevar a cabo un caso de usurpación de identidad por parte de la pareja de la fallecida, que habría usado los datos de Escudero cuando la mujer murió repentinamente.

Juana Escudero cree que ha podido ser confundida con una hermana con la que no tiene contacto y no sabe dónde se encuentra, pero no tiene relación alguna con la provincia de Málaga ni con nadie que pueda coincidir en datos con la persona que está enterrada en el nicho.

Las fuentes consultadas no han podido especificar cuándo estarán terminadas las pruebas de ADN, aunque, como muy tarde, se sabrá en una semana si la mujer enterrada en Málaga tiene parentesco sanguíneo con Juana Escudero.

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