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La Magdalena Penitente de El Greco está en la Iglesia de San Eutropio de Paradas.

Fermín CABANILLAS
Alejados de grandes museos, cuadros de Zurbarán, El Greco o Ribera se pueden ver “ocultos” en la provincia de Sevilla, y ahora son accesibles mediante un recorrido de la Diputación que acerca al visitante a estas obras bajo el sugerente título de “El arte oculto de la provincia”.
Una idea incluida en el catálogo de turismo de la Diputación de Sevilla mediante el trabajo de la empresa ‘Selectravels’, que ha abierto un universo cultural que parecía desconocido en municipios como Paradas, Marchena o Morón de la Frontera, que en algunos casos guardan joyas de la cultura que, o son desconocidas su ubicación o se han hecho tan habituales a los ojos de los vecinos que ya lo ven como parte de su paisaje diario.
Lo explica Xavi Mirambel, uno de los responsables de la idea, que señala la aceptación que este recorrido tiene entre los turistas que buscan cultura en la provincia hispalense, y que se encuentran con obras de arte que no están en museos, sino, por ejemplo, en iglesias de los municipios marcados en este particular mapa.

Misterio del cuadro de El Greco

Algunos de esos cuadros están rodeados de misterio, porque nadie sabe por qué se encuentra en la parroquia de San Eutropio de Paradas el cuadro ‘La Magdalena Penitente’, de El Greco, una de las joyas culturales del pueblo, que debió ser pintado entre 1580 y 1585, que se cree que pudo llegar a Sevilla a través de Francisco Prevoste, el más cercano ayudante del pintor.
Mirambel explica que diseñar una ruta como esa esta es todo un esfuerzo, “pero se hace porque nos consideramos alquimistas de los viajes, de modo que intentamos salir de lo de siempre, de lo encartonado, porque siempre hay que innovar”, aunque sin obviar los grandes reclamos turísticos de la capital sevillana y los pueblos de su provincia.
“Sabemos que hay que ser originales, que a la gente hay que ofrecerle cosas nuevas, pero siempre teniendo en cuenta que Sevilla no es Sevilla si no hay Giralda, Torre del Oro o Alcázar, aunque ideas como estas impactan a la gente”, ya sea por ver algo desconocido o por la posibilidad de ver fuera de un museo una obra de arte de un valor incalculable.
Cada viaje, por cierto, se adapta a los viajeros, con el aliciente de que están conducidos por expertos en Bellas Artes que les cuentan todos los secretos de las obras que aparecen ante sus ojos en municipios como Marchena, donde hay nueve lienzos de Zurbarán en la sacristía de la Iglesia de San Juan Bautista.
Los más atrevidos, por cierto, que quieran alquilar un coche se pueden dar un paseo de 114 kilómetros desde la capital sevillana para llegar a la localidad pacense de Fuente de Cantos, donde se encuentra la casa natal de este pintor con un pequeño museo en su interior.
Para marcar en negrita también en la agenda, la visita a la Colegiata de Osuna, una joya artística erigida a instancias de Juan Téllez Girón (1494-1558), IV conde de Ureña, que guarda cinco lienzos originales de José de Ribera.
Los recorridos, por cierto, tienen distintos precios, e incluyen pernoctar en un establecimiento de la zona para seguir la ruta al día siguiente, de forma que no se pierda de la vista ninguna de las obras incluidas.
Son, como dice el reclamo de esta original ruta a medio camino entre el turismo y la pintura, tesoros ocultos de la provincia sevillana, que se abren a los ojos de los turistas en los sitios más insospechados, aprovechando la idea de que el visitante cada vez busca algo que se salga de lo habitual, incluso a la hora de contemplar una obra de arte.
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