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La Guardia Civil ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias de la muerte de un perro mestizo de 7 años que la pasada semana sufrió una veintena de impactos de hasta tres armas distintas, presumiblemente de balines, que le afectaron en órganos vitales.

Se trata de una investigación abierta por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) tras la denuncia realizada por una protectora de animales después de que el animal, llamado ‘Troy’, falleciese el pasado viernes en la mesa de operaciones de un veterinario onubense, a donde fue llevado de urgencia por los miembros de la protectora.

El perro murió “después de una larga intervención y de intentar hacer todo lo posible por salvar su vida”, tras serle practicada una radiografía que mostró que tenía “múltiples plomillazos por todo su cuerpo, de tres tipos de armas diferentes”, radiografía que se ve en la imagen.

El animal sufría perforación del pulmón y el estómago, y no sobrevivió a pesar del esfuerzo de dos veterinarios y los auxiliares por sacarle adelante.

Además de los disparos, el perro sufría una “herida abierta en zona dorsal con gran infección, con pérdida de musculatura subcutánea y piel”.

La misma asociación denunció la pasada semana la aparición en una calle a las afueras de Lepe (Huelva) de una camada de cachorros de perro que habían sido decapitados, que encontró un niño que jugaba por la zona en la tarde del pasado martes.

La Guardia Civil investiga si en la muerte de ‘Troy’ hay una o varias personas implicadas, en función de los tres tipos de proyectiles que el perro tenía alojados en el cuerpo.

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