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Fermín Cabanillas/Carmen González – Arahal

Cuando las primeras cuadrillas comienzan a trabajar en el verdeo desde el amanecer, la actividad en las empresas que se dedican a poner la aceituna en las mesas de medio mundo también se acrecienta. Pasa en los cuatro puntos cardinales de Arahal, y en Aceitunas Brefer no están ajenos a esa dinámica, con la premisa de la gran labor en innovación que hacen a diario para que la aceituna evolucione, como la vida misma.

Así, cuando los bancos están ya cargados en los remolques, la familia Brenes Fernández se prepara para intensificar el envasado de aceitunas de Arahal que venderá el resto del año, como viene haciendo desde 1988, en una de las empresas de esta localidad que recibe la inyección de trabajo e ilusión de las nuevas generaciones cada día, mejorando y adaptando su labor a los tiempos que corren. Toda la familia está implicada en esta empresa, incluso la hermana que estudia Derecho en Granada y que aprovecha cualquier oportunidad para echar una mano en una apuesta de futuro, en la que sabe que venden un producto de excelencia con la marca de aceitunas de Arahal.

Y todo desde que el abuelo Manuel Brenes, en un corralón agrícola, partía aceitunas en el patio, y empezó a repartir por Arahal, pero tal era la fama de su producto que comenzó a salir fuera del pueblo y creó su propia empresa para expandir sus aceitunas allí donde se lo reclamaban.

Por eso, como explica su propia promoción, “desde su origen, Aceitunas Brefer destaca por su dedicación en la elaboración de productos artesanales, con el objetivo de obtener la máxima calidad y distinción entre su género”, ya que “seleccionamos las mejores variedades de aceituna de Arahal, y con nuestra especialización de termosellado y pasteurizado respetamos la tradición de una forma innovadora”.

El trabajo del abuelo fue reclamado lejos de Arahal, incluso en muchos municipios de la provincia de Cádiz, además de que hoy día los productos de Brefer se pueden ver en centros comerciales de referencia en toda España, como ALDI y LIDL, sobre todo por premisas como que “mantenemos la calidad y el servicio durante todo el año”, con innovaciones como el envase PET de diferentes formatos, así como el de cristal.

Pero para innovación, la delicia que supone comer aceitunas con aliño de mojopicón, una variedad en la que se traba en la fábrica sin olvidar delicias como la chupadedos, un producto casi gourmet que no debe faltar en la mesa que se precie de contar con este tesoro de los olivos de Arahal. La nave se renueva poco para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y a nuevos proyectos, todo menos quedarse parado. Vivir de la aceituna tiene detrás muchas horas de trabajo y una apuesta que comienza a hacerse visible en el pueblo con mayor producción mundial de la aceitunas de mesas.

Certificaciones de calidad

Con cuatro personas trabajando intensamente en su factoría, más el personal de oficina, la empresa cuenta con el certificado de calidad ISO 9001, y ahora está en proceso de la tramitación para lograr el IFS, que las grandes cadenas comerciales se la están pidiendo como requisito para trabajar con ellos.

Se trata de un certificado que tiene actualmente ocho normas desarrolladas gracias a la participación de las diferentes partes implicadas en las distintas etapas de la cadena de suministro.

El certificado IFS indica que la empresa certificada ha establecido procesos apropiados para garantizar la seguridad de los productos que fabrica y que respeta las especificaciones de sus clientes.

Con ese certificado, y con las ganas de hacerlo cada día un poco mejor, la labor de la empresa se mantiene en la calle Gamonal de Arahal día a día, trabajando para darle a la localidad un producto de calidad que la asiente de nuevo como líder no sólo en producción de aceituna de mesa, sino también de calidad a la hora de servirla.

 

 

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