AIMA disfruta de un bonito regalo de Navidad - Aion Sur, periódico digital de información general
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Muchos de los componentes de esta Asociación han asistido esta mañana al Benito Villamarín para presenciar la victoria del Real Betis ante el Racing de Santander.

A. SOLANO @alejandrosola11

Toda la expedición de AIMA que ha acudido este domingo al estadio. Foto: AI

 

Más allá de un gol, de una polémica arbitral, de una jugada o de un futbolista, hay muchas ocasiones en las que el fútbol y el deporte en general dejan estampas dignas de ser recordadas de por vida. Una de tantas ellas ha sido, por ejemplo, la felicidad e ilusión mostrada hoy por los 19 integrantes de la Asociación para la Integración de Minusválidos de Arahal (AIMA).

Algunos de los miembros de AIMA con palmerín. Foto: AI

Entre ellos, había béticos principalmente, pero también sevillistas. Sin embargo, eso esta mañana soleada de domingo daba igual. Hoy no había colores (aunque algunos sí que llevaban sus escudos del Betis). Solo  importaba las ganas de disfrutar de un día diferente. Y  eso se limitaron a hacer. Disfrutar desde el minuto 1 con cada cántico de la parroquia verdiblanca, con cada aplauso, con cada gol o con cada fotografía. Se mostraron como son: cariñosos y amables, pero hoy estaban especialmente contentos en el coliseo heliopolitano.

Era un entorno poco habitual para ellos, aunque no desconocido. Ya el año pasado pudieron vivir otro partido en el Villamarín ante el Espanyol y, curiosamente como esta mañana, el Betis (viniendo de una racha de resultados malos y viviendo una situación deportiva poco ideal) ganó 2-0 a su rival. Por lo que el presidente de la Asociación, Pedro Ramírez, o algunas de sus monitoras (siempre pendientes de ellos) afirmaban que “les traían suerte” a la entidad de las trece barras y que iban a tener que ir más. Algo que a ellos seguramente no les importaría. Ni al Betis tampoco invitarlos, como han hecho hoy a través de la mediación del arahalense Diego “Peregrino”.

Y tras el fútbol, tras dos horas de alegría, diversión,  sonrisas y algunas bromas, pudieron seguir disfrutando de aquello que, según cuenta una de sus monitoras, más les gusta: salir de la rutina.

A la salida del estadio, era hora de almorzar y el Mcdonal les esperaba. Allí, entre hamburguesas, completaron una jornada diferente, única y especial antes de empezar la Navidad.

Foto: AI

 

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