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#EmpresasDeVanguardia

 

Miguel Ángel Jiménez y Sandra Orozco.

AION Arahal

Son dos jóvenes de Arahal que estudiaron arquitectura, Sandra Orozco (31 años) y Miguel Ángel Jiménez (32 años). Cuando terminaron la carrera se encuentran con una crisis que afecta especialmente a la construcción. Sin tener tiempo para la queja, deciden pelear por hacer ver que un/a arquitecto/a no es esa persona que sólo firma proyectos sino que se reinventan para conseguir estar a pie de obra y crear espacios únicos. Cuando deciden formar su empresa, el nombre va por delante de este objetivo, VAO Arquitectos es como un grito de guerra: Vamos!!!!

Tienen un pequeño estudio-oficina en la calle Gabriel Miró de Arahal. Llevan juntos desde mayo de 2011. Antes estuvieron con contratos por meses incluso fuera de España, Miguel Ángel en Irlanda y Sandra en Burdeos. Pero volvieron para enfrentarse a las duras condiciones que en esos momentos les ofrecía el mercado español. Hoy realizan proyectos por toda la provincia de Sevilla y poco a poco, tímidamente, están cambiando la fisonomía de las empresas locales. Este cambio no es ningún baladí ni casualidad, es el resultado de ideas novedosas y vanguardistas que parten de una premisa: conocer al cliente y la idiosincrasia de su empresa.

Es lo primero que hacen reunirse con el empresario. Saber qué tiene y qué quiere. “Escuchar cómo trabaja, qué necesita”, explica Miguel Ángel Jiménez. Después tienen que adecuar el proyecto a la distribución de la planta, porque es indispensable cumplir con la normativa en vigor, y ponen sobre la mesa imágenes de referencia, colores, materiales. El siguiente paso, y uno de los más importantes, es hacer el proyecto en 3D. Esta forma de trabajar ha revolucionado el mundo de interiorismo en Arahal porque presenta al cliente el establecimiento, oficina, restaurante, tal como quedaría, con posibilidades de hacer cambios antes de meterle mano a la obra.

Con el proyecto en 3 D van sobre seguro. Y es muy importante sobre todo porque tarde o temprano supone un ahorro, es mucho más caro cambiar cuando la obra está en marcha y no ves claro cómo está quedando. Los planos contienen ya las soluciones constructivas y todo va sobre ruedas. Pero no se quedan sólo en montar un establecimiento, con sus ideas le dan personalidad, siempre partiendo de la forma de ser de la empresa.

 

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Uno de los últimos proyectos ha sido el diseño del nuevo emplazamiento de la Barbería La Razón. Su propietario, Manu, Manuel J. Suárez, tenía que mudar su negocio y montarlo en la mitad de metros cuadrados. Cualquier cambio debía ser para mejorar. Manu tiene una de las profesiones más antiguas del mundo y transmite en el espacio donde la ejerce su vocación, su estilo, su personalidad. Allí se habla de lo divino y de lo humano, más de lo último si cabe, de política, de actualidad. En 20 metros cuadrados degrada el pelo a media juventud de Arahal, a la par que cuenta sus historias, pregunta por la vida al cliente. Hay un espacio para tomarse una “birra” si se encarta, para leer o escuchar música. Todo ésto y mas tuvieron que entenderlo los dos arquitectos interioristas de la la nueva Barbería.

Y así pasa siempre. El primer bar que cambiaron fue Matalauva, marcó un antes y un después en su trabajo, porque significó su lanzamiento. Este proyecto recibió un reconocimiento en el Concurso Restaurant & Bar Design Awards de Londres, quedó entre los 14 mejores proyectos. En esta línea ha seguido con otros negocios, abriendo una línea moderna y vanguardista a la vez que elegante y práctica. Es el caso de Indigo Copas, Centro de Ocio Infantil Maravillas, Joyería El Altillo, Asador La Boca, Euforia Modas. Ahora están con el diseño de una Sala Rociera que estará en la Avenida del Verdeo de Arahal.

Proyecto municipal, restos arqueológicos de La Palmera

A esto le suman casas particulares y trabajos fuera de la localidad. Y un proyecto municipal cuya licitación ganaron y que los tiene muy ilusionados “porque es algo diferente”. Se trata de la zona donde se encontraron en Arahal los restos arqueológicos de La Palmera, donde han intentando integrar distintas épocas de la historia, dos hornos de la época Alto Imperial (la primera mitad del periodo histórico que cubre el Imperio romano), parte de una basílica Tardorromana o Bajo Imperial y una serie de tumbas de la misma época.

“Defendimos nuestra propuesta ante técnicos y políticos de Arahal, ahora hay que darle validez ante Patrimonio” dicen. Este proyecto tiene dos partes, una arquitectónica y otra arqueológica, y ha sido difícil aunar las dos con el objetivo de recuperarlas y que se adapten a la actualidad. “Hemos dispuesto hasta un mirador”, al que se accede por la famosa portada de la antigua fábrica aceitunera de La Palmera. Ahora toca lo difícil, defender ante la Consejería de Cultura el proyecto.

Sandra y Miguel Ángel son arquitectos empresarios. Han tenido que pelear para demostrar que están al pie del cañón en sus trabajos, que se implican hasta el final, que siguen cada obra. Han querido acabar en cada proyecto con la imagen que tiene la sociedad de los arquitectos. Poco a poco cuelgan en su oficina fotos de sus obras y han demostrado dotes para crear espacios únicos. Ahora necesitan más oportunidades y sólo tienen que ver las fotos para convencerse de que es fácil confiar en sus capacidades.

 

 

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