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Con la ayuda de un profesor, Carlos Ríos, han presentado el proyecto a un concurso de la Obra Social de La Caixa, ‘Desafío emprende’

 

Cinco de los seis alumnos con el profesor en la clase de informática.

 

A.S./C.G. AIONSur Arahal

Una aplicación, principalmente para tablet, es el proyecto que seis alumnos del IES La Campiña de Arahal, con la ayuda de su profesor, han desarrollado y presentado a ‘Desafío emprende’, un concurso de la Obra Social de la Caixa. La principal característica de este proyecto es que aúna dos conceptos: la aplicación de las nuevas tecnologías para ayudar a reducir los efectos que provoca en la memoria la enfermedad de alzheimer.

El fallo del concurso será el próximo 7 de abril. Y hasta entonces todos los que forman este equipo tienen la esperanza de, al menos, estar entre los 35 finalistas a nivel nacional. Son José Ángel Atoche, Jesús Rosa Rodríguez, Jesús Rodríguez Avilés, Pedro Cortés Vera, Francisco Javier Avilés Fernández y Sergio Muñoz Castillo, alumnos de Primero de un Grado de Informática. Todos van de la mano del profesor del módulo Carlos Ríos que insiste en que ‘tanto la idea como el proyecto es de ellos, yo sólo los he ayudado a ponerlo en marcha’.

En el concurso de La Caixa buscaban jóvenes con ganas de emprender e ideas innovadoras. Durante el primer mes le dieron vueltas y buscaron información. Querían desarrollar un juego pero con un fin social, y uno de los alumnos, José Ángel, con un familiar que padece la enfermedad, propuso la idea. Antes de pasarla al lenguaje informático, buscaron información.

Jesús Rosa fue hasta una asociación de La Puebla de Cazalla para que le explicasen cuáles eran los ejercicios que hacían los enfermos de alzheimer para ejercitar la memoria. También le hablaron sobre las diferencias entre demencia senil y alzheimer.

Una vez recopilaron toda la información, comenzaron con la segunda parte. ‘Esto tuvo mucho mérito porque han trabajado con el lenguaje de programación informática, conocimientos que no tenían’, explica Carlos Ríos. Para Pedro Cortés, uno de los alumnos, este ha sido uno de los retos del proyecto. ‘No sabíamos programar y hemos tenido que aprender en muy poco tiempo’.

Aplicación que ayuda con un coste mínimo 

Se trata de una aplicación pensada para dispositivos fácilmente manejable para las personas que van a utilizarla, principalmente para tablet pero se puede utilizar en PC y hasta en smartphone. ‘La aplicación puede servir de ayuda y tiene un coste mínimo para aquellas familias que no puede permitirse pagar otros tipo de ayuda’, comenta Carlos Ríos.

La aplicación contiene un asistente inteligente que hace una serie de preguntas de la vida cotidiana del paciente y va guardando respuesta. Después dispone de otro apartado de juegos, clasificados en diferentes categorías, en los que se relaciona conceptos, memoria, cálculos.

‘Todos esos enunciados se han sacado del material que los expertos de esas asociaciones nos han proporcionado’, dice el profesor. Y explica que conforme el paciente juega, saltan esas preguntas de la vida cotidiana para que el paciente ejercite la memoria con juegos y seguir recordando aspectos de su vida privada. De esta forma para el enfermo el deterioro cognitivo y mental será lo más lento posible. Es lo mismo que hacen físicamente en las asociaciones, pero en un mundo electrónico virtual.

El grupo de trabajo lo forman 6 alumnos porque es lo máximo que permite el concurso y ‘tiene un enorme mérito’, dice el profesor, porque la dificultad de desarrollar un proyecto como este está muy por encima del grado educativo en el que se encuentran. ‘Ellos no saben programar, le he explicado cuatro nociones básicas y con mucho esfuerzo en su casa han sido capaz de sacarlo adelante’.

La principal dificultad ha estado en elegir con qué tecnología iban a desarrollar la aplicación dentro de los muchos lenguajes de programación que existen. ‘Elegir uno que permitiese este trabajo y que fuese lo suficientemente rápido’, aclara Carlos Ríos.

Han presentado el prototipo con pocos juegos cargados y preguntas que se puede ampliar. Si quedan finalistas, dentro de los 35 mejores proyectos en esta categoría, tendrán que ir a defender delante de un tribunal experto en este tipo de temas. Pero si no llegan a la final, todos los tienen claro, y Jesús Rodríguez Avilés lo resumen con esta frase: ‘No queremos hacernos ilusiones, ésto es sobre todo una gran experiencia y avance en la materia que estudiamos’.

 

 

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