Pedro Sánchez, ¿salvado por las circunstancias? - Aion Sur, periódico digital de información general
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Francisco J. Jiménez.

Francisco José JIMÉNEZ PÉREZ
Los jueces desde hace dos semanas han tenido que volver a acuciar nuevos casos de corrupción dentro de la sede de Génova. Ignacio González Pons, el que fuera mano derecha de Esperanza Aguirre y ocupara los cargos de Secretario General del Partido Popular de Madrid desde 2011 hasta 2016, vicepresidente de la Comunidad de Madrid desde 2003 hasta 2012 y presidente de la misma desde 2012 hasta 2015, ingresó en prisión incondicional el pasado 21 de abril imputado por delitos de organización criminal, malversación de fondos públicos, fraude en la contratación, prevaricación, falsedad documental y blanqueo de capitales. El caso judicial que ocupa, conocido como “Operación Lezo”, comenzó en el año 2016 por presuntas irregularidades en el Canal de Isabel II de Madrid, con un desvío de fondos que supuestamente habrían contribuido a financiar al Partido Popular.

La detención de Ignacio González solo ha sido la punta del iceberg en el marco informativo de aquí a una semana. La “Operación Lezo” también ha llevado a los juzgados a Francisco Marhuenda, director del diario “La Razón”, imputado (y a los pocos días desimputado por el juez) por presuntas coacciones a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. La Guardia Civil habrían interceptado llamadas en que el directivo de “La Razón” confesaba que había presionado a Cifuentes para que no denunciara ante la Justicia las irregularidades que había detectado su Gobierno en el Canal de Isabel II. Se da la circunstancia de que Ignacio González cobraba 4.500 euros al mes por escribir dos artículos semanales en el diario que Francisco Marhuenda dirige. Como guinda del pastel, Esperanza Aguirre ha acabado dimitiendo tras renunciar a su acta de concejal una vez ejecutada la entrada en prisión de su mano derecha.

Unido a todo este nuevo entramado de supuestos delitos de corrupción, el pasado 18 de abril saltó la noticia de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, había sido llamado a declarar por el juez del “Caso Gürtel” en calidad de testigo, dejando en definitiva al Partido Popular de nuevo como protagonista y en el punto de mira del panorama político español.

Por otro lado, en la trinchera roja del PSOE sigue desarrollándose “la guerra” para ascender a la Secretaría General del Partido. Como sabemos, tres son los candidatos a ostentar el cargo: el que fuera Secretario General en su día y que tras la polémica abstención de los diputados del PSOE en la investidura de Mariano Rajoy se viera obligado a dimitir, Pedro Sánchez, el ex Lehendakari Patxi López y la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. Las elecciones Primarias que decidirán al nuevo Secretario General del PSOE serán celebradas el día 21 de mayo.

Retomando la cuestión de la “Operación Lezo”, y como respuesta a las imputaciones que en estas dos semanas han primado el ámbito de la información nacional, Unidos Podemos comunicó que presentaría una moción de censura contra Mariano Rajoy. Como aclaración, una moción de censura es un procedimiento parlamentario que viene recogido en el artículo 113 de nuestra Constitución y mediante el cual el Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno. Para que pueda ser presentada, debe ser propuesta por al menos la décima parte de los diputados (35 diputados) y debe incluir un nuevo candidato a la presidencia del gobierno. Si fuese aprobada, y para ello requiere mayoría absoluta de la Cámara, el nuevo candidato deberá someterse a un proceso de investidura a través del cual el Congreso, por mayoría absoluta en la primera sesión de investidura o mayoría simple en la segunda, le otorgará o no la confianza para ejercer el cargo de Presidente del Gobierno.
Teniendo en cuenta que los diputados de Unidos Podemos y sus máximos dirigentes conocen perfectamente que el Partido Popular (por motivo obvio de que no va a votar a favor de acabar con el gobierno que ostenta su propio partido), PSOE y Ciudadanos iban a mostrarse en contra de su propuesta, y así ya lo han manifestado los tres partidos, ¿a qué se debe ésta idea del partido liderado por Pablo Iglesias?

Al margen de opiniones personales sobre si lo que pretende Unidos Podemos es a ocupar minutos en la prensa y ser el centro de atención, lo que sí queda claro son dos cosas. La primera es dar a conocer el proceso de la moción de censura, una manera legal de poder exigir responsabilidades al Gobierno de turno, y que poca gente alejada del mundo de los estudios jurídicos y políticos conoce efectivamente cómo funciona. De hecho es algo que en la historia política de nuestro país solo se ha dado en dos ocasiones (la primera en 1980 contra Adolfo Suárez y la segunda en 1987 contra Felipe González) y que por ser tan poco frecuente y no ocupar lugar en las noticias mucha gente no tiene conocimiento de ello. La segunda consiste en comprometer a PSOE y Ciudadanos en su posición contra la corrupción, reafirmando así el propio carácter de Podemos como actor político que es inflexible contra la corrupción en las instituciones públicas, y sirviéndole además como argumento recurrente que utilizará en el futuro contra sus partidos rivales.

Sin embargo, puede que exista una tercera motivación, y es que sea allanarle el terreno a Pedro Sánchez en su carrera por la Secretaría General del PSOE. En el ámbito político y de conversación que mantengo diariamente en la Universidad, ha surgido la teoría de un posible acercamiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para un posible pacto de unión en el futuro. Desde que comenzó su andadura independiente hacia la Secretaría General, Pedro Sánchez se ha mostrado abierto a entenderse y a poder mantener pactos con Unidos Podemos.

Lo que en sí ha supuesto toda esta amalgama de imputaciones y nueva supuesta financiación ilegal del PP ha sido generar dudas en muchos militantes socialistas indecisos o afines a Susana Díaz. Incluso por primera vez, y así abría Carmen Torres su artículo del pasado 26 de abril en “El Independiente”, el entorno de Susana Díaz admite que puede perder las primarias.

Recordemos que fue la Gestora del PSOE la que se mantuvo fervientemente a favor de facilitar el gobierno de Mariano Rajoy a través de la abstención de los diputados socialistas, y que ha sido la Gestora del PSOE y sus miembros, además de emblemas socialistas como Felipe González, los principales referentes de Susana Díaz en todo el curso de campaña que desembocará en las Primarias. Mientras tanto, el lema de Pedro Sánchez durante todo el proceso ha sido el del “no” a Rajoy, recalcando una y otra vez como principal elemento de su discurso los casos de corrupción que asolan al Partido Popular.

De tal forma, es obvio que estos nuevos casos de supuesta corrupción en el Partido Popular van a jugar un papel muy positivo en votos para Pedro Sánchez, pues se ha puesto en tela de juicio los valores del PSOE al facilitarle el gobierno, no solo a su, en teoría, principal rival en la oposición, sino también en brindarle de nuevo el poder a un partido bastante sacudido por la corrupción.

Sin embargo, y con respecto a la moción de censura, queda una pregunta en el tintero: ¿ha sido una estrategia encubierta de Pedro Sánchez acordar con Pablo Iglesias una moción de censura para así “retratar” al PSOE por, además de facilitarle el gobierno, permitir que siga gobernando un partido afectado por numerosos casos de corrupción, y todo ello con el objetivo de atraer a más votantes y poder ganar las Primarias? El propio Pedro Sánchez ha mandando públicamente un mensaje a Rajoy, diciéndole que “por decencia, piense en España, y dimita”.

Así, todo parece unirse en un perfecto circuito. Mientras que Unidos Podemos está llevando a cabo las gestiones oportunas para presentar una moción de censura e intentar, de manera totalmente simbólica, dicho sea de paso, arrebatarle a Mariano Rajoy la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez le recomienda que por decencia, dimita.

Ahora solo queda esperar al próximo 21 de mayo.

Francisco José Jiménez Pérez es estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Pablo Olavides, de Sevilla

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