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Una carta escrita por un grupo de niños de 4 años de edad, cuya clase se aprecia en la imagen, se ha incluido en el expediente que se ultima para pedir que la Venta de los Gatos, la parada que inspiró una de las obras de Gustavo Adolfo Bécquer, sea declarada por la Junta Bien de Interés Cultura (BIC), para lograr su protección definitiva.

La carta ha sido escrita por los alumnos de infantil del colegio Pedro Garfias de Sevilla, que la han dirigido al Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía para pedir que no desaparezca un edificio actualmente en venta por 180.000 euros.

El colegio, precisamente, se encuentra en las inmediaciones de la misma venta, de modo que los alumnos, según su profesora, Marta Martínez, conocieron la historia del edificio y que puede desaparecer, y se pusieron a escribir la carta junto a ella.

La maestra se dirigió a la secretaria de la asociación Con los Bécquer en Sevilla, Pilar Alcalá, señalando en un escrito que “estamos trabajando la historia del barrio con niños de 4 años y nos hemos centrado en la historia de la Venta de los Gatos y su relación con Bécquer. Tras leer noticias de su posible venta para convertirla en una tienda de chinos o en una mezquita, nuestra clase ha escrito una carta que me gustaría que la recogieseis como apoyo a la defensa de este lugar como espacio de interés cultural y artístico”.

Alcalá ha acudido hoy al centro educativo, y ha remitido a Efe la carta, que ella misma va a enviar al Ayuntamiento y va a incluir en el expediente que está elaborando para pedir que el edificio se declare Bien de Interés Cultural (BIC), con el fin de lograr su máxima protección.

La carta, firmada por todos los alumnos, dice: “Queremos que la Venta de los Gatos no desaparezca. Es muy antigua y no queremos que se pierda, porque es un recuerdo de Bécquer y nos ponemos tristes y lloramos. ¿Podrías cambiar de idea para no convertirla en un chino o una mezquita? Si alguien va a la Venta de los Gatos y no la ve allí se podría triste. Dirían, anda me he equivocado de camino, y se iría y no la encontraría nunca jamás”.

Pilar Alcalá ha dicho que recogerla ha sido “una experiencia muy emocionante”, además de detallar que “se han pegado a mí, preguntándome cosas y tienen la clase con todo el techo lleno de golondrinas”, entre otros detalles.

En el libro que Bécquer publicó en 1862 en forma de relato, narraba la historia de amor de una pareja vivida en esta venta, ubicada “en Sevilla, y en mitad del camino que se dirige al convento de San Jerónimo desde la puerta de la Macarena, hay, entre otros ventorrillos célebres, uno que, por el lugar en que está colocado y las circunstancias especiales que en él concurren, puede decirse que era, si ya no lo es, el más neto y característico de todos los ventorrillos andaluces”.

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