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Vive en la actualidad en Saarbruecken (Alemania), es investigador postdoctoral, en el Instituto Leibniz

En cuanto a la investigación en España dice que la parte más grave es ‘la falta de continuidad en contratos de personal y, por tanto, la pérdida de capital humano’

 

C.GONZÁLEZ Arahal/Saarbruecken (Alemania)

El currículum del físico arahalense Manuel Oliva Ramírez podría ser el de cualquier joven promesa de la investigación. Tiene 32 años y está como investigador postdoctoral en Alemania al menos por un año. El trabajo que realiza ha sido premiado con el primer accesit, es decir, segundo premio del cicCartuja Ebro Foods.

Este premio, convocado por el Centro Superior de Investigaciones Científicas, se organiza con el objetivo de fomentar la excelencia científica y reconocer la labor realizada por los jóvenes investigadores del cicCartuja que hayan publicado artículos en revistas de prestigio internacional.

Manuel Oliva Ramírez, licenciado por la Facultad de Física de Sevilla, ha sido uno de ellos. El premio, dotado con 5.000 euros, se otorga entre los jóvenes menores de 31 años que hayan publicado sus trabajos en revistas científicas de alto impacto. Cada mes se elige uno como “artículo del mes” y a final de año nombran al ganador de entre los 12 seleccionados. Su premio ha sido el primer accésit o, lo que es lo mismo, el segundo premio.

El joven arahalense vive en la actualidad en Saarbruecken (Alemania) como investigador postdoctoral, en el Instituto Leibniz, después de pasar una selección en la convocatoria de una beca en la que se requerían científicos para Nuevos Materiales. 

6 años investigando. Con un currículum que pasa, además de por una licenciatura en Física, por la realización de un máster de Ciencia y Técnología de Nuevos Materiales de la Universidad de Sevilla. Manuel Oliva acabó haciendo el doctorado en el Instituto de Ciencia de Materiales también de Sevilla, que pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En abril de 2016 termina la tesis doctoral y, por su espíritu inquieto, se va hasta Taipei con una beca de investigación para pasar en enero a Saarbruecken donde lo contratan por un año, también con otra beca.

Su familia vive en Arahal. Hace lo que le apasiona, todavía en periodo de formación ya que el sistema español de investigación requiere que tras la tesis estés al menos dos años en el extranjero para seguir formándote y aprender a valerte por ti mismo. Él supo de esta oferta en el instituto Leibniz para Nuevos Materiales, ‘la solicité y pasé la selección’.

Avance científico

En términos entendibles explica a AIONSur que su investigación se ha centrado en el desarrollo de dispositivos optofluídicos de capas finas para el análisis de líquidos. ‘El término optofluídico se refiere a que se combinan propiedades ópticas de materiales con propiedades de líquidos (fluidos) que se usan para infiltrarlos’, explica Manuel Oliva. En su caso han desarrollado cristales fotónicos, que tienen la apariencia de espejos coloreados, estos cambian de color dependiendo del líquido con el que se infiltre. De esta manera se pueden analizar los líquidos a partir de cambios en la propiedades ópticas de los materiales.

Para ser más exacto, la importancia de este resultado reside en que no se necesitan aditivos para poder analizar los líquidos. ‘Sólo necesitaríamos varios microlitros para hacer el análisis lo que es muy poco (1 mililitro tiene 1000 microlitros). Además, el análisis puede hacerse de forma externa y en continuo sin necesidad de abrir el recipiente en el que se encuentra el líquido, cosa que podría ser muy útil para monitorizar procesos de fermentación‘, aclara el científico.

La investigación, informa, está bastante desarrollada a nivel de laboratorio, sus bases científicas se encuentran bien establecidas. En la actualidad, según cuenta Manuel Oliva, se exploran sus posibilidades en aplicaciones reales y procesos industriales. ‘Sobre todo le falta el último paso de fabricar un dispositivo que se pueda comercializar’, comenta, y es en ésto en lo que trabajan actualmente en su laboratorio.

Manuel Oliva no es ajeno a la falta de recursos en España para la investigación. En su opinión ‘la parte más grave es la falta de continuidad en contratos de personal y, por tanto, la pérdida de capital humano’. Especifica en este sentido que ‘hay investigadores que han sacado adelante proyectos de forma exitosa pero se quedan sin trabajo porque se les acaba el contrato y no hay fondos para renovarlos’.

Por tanto, la investigación en este país sufre una ‘gran pérdida’ porque estas personas con experiencia que ‘saben hacer” buscan otra salida profesional o emigran a otro país para continuar con las investigaciones.

 

 

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