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AIONSur Provincia. F. C.

Hasta 150 crías pueden salir de una madriguera de conejos donde vivan dos parejas. Si a eso se añade que 2017 está siendo un año seco, sin peligro de que los escondrijos de estos animales se inunden y se produzcan una mortandad más o menos prevista, el daño colateral es claro: centenares de plantaciones de girasol de la provincia de Sevilla están sufriendo el “robo” de semillas por parte de estos roedores, lo que ha hecho que los afectados reclamen medidas contundentes para que esto no se repita.

De hecho, en la imagen que ilustra este reportaje se aprecia cómo están creciendo sólo algunas matas de girasol, mientras que muchos surcos están vacíos debido a que las semillas han sido comidas por los conejos.

Así lo explica el secretario de COAG en Arahal, uno de los municipios afectados, Francisco Fernández, que ha indicado que los daños se están registrando en plantaciones entre las localidades de El Viso del Alcor y Osuna, y varían según la cantidad de conejos que haya sueltos, que entran en las plantaciones y se alimentan de las semillas que están depositadas para la nueva campaña.

Fernández ha señalado que en municipios como Paradas se ha llegado a un acuerdo con la sociedad de cazadores local para que haya una compensación para los afectados, en función de los conejos que no se hayan abatido en la temporada de caza, aunque en otras localidades son los propios agricultores los que tienen que asumir las pérdidas.

Rafael Brenes, uno de los afectados, que ha perdido unos 300 euros de semillas por hectárea, asegura que “todos los años pasa, y nadie echa cuenta en nada, pero cuando llega el momento se han comido la cosecha”, por lo que reclama a la sociedad de cazadores “que paguen los costes que tiene”, al entender que durante la temporada de caza se han capturado menos ejemplares de los autorizados, y eso ha hecho que se reproduzcan con más facilidad.

“No podemos estar así, y pedimos un control, porque estamos todo el año pendientes de la cosecha, y nadie se responsabiliza”, asegura este agricultor.

“Sólo podemos cumplir con la Ley”

Por su parte, el presidente de la Sociedad de Cazadores de la misma zona, Roque González, puntualiza que sólo se les autoriza a cazar conejos entre los meses de agosto a noviembre, y que fuera de esas fechas se pueden llevar a cabo medidas como la “translocación”, consistente en cazar mediante redes y hurones a los conejos vivos, para luego llevarlos a una zona donde no hagan daño a los cultivos.

Y es que este año se han dado circunstancias que están haciendo que los conejos se reproduzcan con más facilidad, como la escasez de lluvia, que hace que no hayan inundado madrigueras y las crías hayan salido adelante en gran número, con el dato de que dos parejas pueden tener hasta 150 crías en un año, contando la descendencia de las propias crías en ese periodo.

Ha defendido que su sociedad “ha instalado muchos kilómetros de mallas para que no accedan a las parcelas, pero este es un cultivo que se da en muchos campos a la vez y todos no se pueden controlar, y es cierto que hay daños, pero hasta donde podemos y la ley nos permite lo estamos intentando evitar”.

Además, recuerda que la Ley “dice claramente que no se puede cazar donde haya cosecha, así que si los conejos se meten entre los olivares, por mucho que tengamos permiso o estemos en temporada de caza, ahí no podemos disparar”, además de que “tenemos dos guardas de campo todo el año que trabajan en guardar fincas, y ellos, aunque trabajan para nosotros, denuncian muchos veces robos que hacen que se eviten delitos en los campos, así que nuestra defensa de los agricultores no tiene discusión”.

“Nos reclaman a nosotros porque, según ellos, la culpa es nuestra, porque matamos menos conejos de los que podemos, pero nos tenemos que agarrar a unos cupos que nos permite la Ley”, además de recordar que la “translocación” es una solución a medias, porque utilizando al hurón como reclamo, “puede hacer que de una madriguera salga el 50 % de los conejos que vivan en ella, pero el resto sigue en el campo”.

Ante la falta de soluciones, los afectados aseguran que van a recurrir directamente a la consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, para que tome medidas urgentes ante este problema.

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