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‘Flamenco inclusivo’, el proyecto del sevillano José Galán, que muestra cada día los secretos, sin fronteras, de este arte para que lo practiquen personas con todo tipo de discapacidad.

 

 

F. CABANILLAS. Sevilla

Que el baile flamenco no tenga fronteras ni lo pare algún tipo de discapacidad es el objetivo de ‘Flamenco inclusivo’, el proyecto del sevillano José Galán, que muestra cada día los secretos, sin fronteras, de este arte para que lo practiquen personas con todo tipo de discapacidad.

El trabajo que realiza este joven nacido en 1980 no tiene límites, solo el que la mente de cada persona se ponga, como explica a Efe Galán, que hace que sus alumnos lleguen a incluso a bailar sevillanas a pesar de depender de una silla de ruedas para poder moverse, algo que parecía imposible antes de que iniciativas como la suya se pudiesen poner en marcha.

Su pasión por bailar y ayudar a los demás es precoz, ya que son tan solo 18 años ya tenía el Título de Danza Española, y ese mismo año comienza a actuar en compañías de danza y teatro como: Mario Maya, Salvador Távora, Aída Gómez, Javier Latorre, Sara Baras y Antonio Canales, para alcanzar en 2004 la licenciatura en Pedagogía por la Universidad de Sevilla y de forma paralela comienza su función docente en Danza Mobile.

De esta forma, ha llegado a un punto en el que personas con algún tipo de discapacidad física o psíquica se ponen en sus manos para que nada pare sus ganas de aprender flamenco, “y bien me alquilo un local o les doy clases en el Conservatorio de Sevilla, enseñando, sobre todo, como son las coreografías de los espectáculos que ponemos en escena”.

Bienal de Sevilla

Uno de sus últimos espectáculos se puedo ver en la pasada Bienal de Sevilla, y días atrás ha sido protagonista en el Festival Flamenco de Jerez de la Frontera, con un trabajo intensivo de tres días o una semana completa, de cara al espectáculo final.

“Empecé con personas con discapacidad intelectual, incluso con algunas con ceguera, a los que transmitía el poder de la música flamenco, sin ninguna frontera”, explica Galán, que se considera a sí mismo “un activista que quiere conseguir cosas a través del arte”, alguien que quiere conseguir que nadie se quede en casa sin disfrutar del flamenco por tener una discapacidad que crea que se lo puede impedir.

Una de sus últimas alumnas es María Dolors López, una mujer vecina de la localidad barcelonesa de Terrasa, que hace unos cinco años que necesita una silla de ruedas para moverse, y que contactó con él cuando supo el trabajo que hacía, para culminar su relación en el pasado Festival de Jerez.

Esta mujer ha conseguido bailar sevillanas en su silla de ruedas, con una soltura con sus manos y el movimiento de la silla que asombra a propios y extraños, acompañada por el propio Galán, lo que ha hecho que esta maestra descubra un mundo nuevo desde su discapacidad en forma de arte flamenco.

Y es que “la sociedad se transforma poco a poco, y cada vez hay menos frontera, y es lo que quiere defender en mi tesis, que pelea contra los estigmas de la significación del cuerpo, que está lleno de prejuicios y estereotipos”, explica Galán.

“La integración de la discapacidad en el flamenco” es el título de esa tesis, que inició en su investigación tras terminar el programa del Doctorado en Estudios avanzados de Flamenco: un análisis interdisciplinar,
Su trabajo, de hecho, cada vez es más reclamado, y está a punto de hacer las maletas para marcharse a Asturias reclamado por su Instituto Andaluz de la Juventud, con un joven con síndrome de down, Elhiott Baeza, dispuesto a actuar junto a él en una pieza de seis minutos de duración donde va a derrochar todo lo que han aprendido juntos.

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