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A pesar de las muchas horas de viaje y los 12.000 kilómetros que separan Arahal de Qatar, Manolo Jiménez (y su hermano David) no ha querido estar separado de su Jesús Nazareno y de su Virgen de los Dolores en un nuevo Jueves Santo, una fecha muy “especial” para el técnico arahalense.

A. SOLANO

Manolo Jiménez durante la entrevista con AI.
Foto: AI

Si hubo alguien que en algún momento pensó que Manolo Jiménez no se pondría su costal para pasear sobre su cuello a la Madre de Dios por las calles de Arahal en una nueva madrugada, se equivocó completamente. Porque el actual entrenador de Al-Rayyan ha abandonado el país qatarí donde trabaja para coger un vuelo hacia Barcelona y después otro hasta Sevilla. Y de ahí a Arahal. Algo que repetirá el próximo sábado pero al contrario, cuando se marche de su localidad para meterse otra paliza de viaje que le hará regresar cansado y extenuado pero a la vez feliz y satisfecho por haber vuelto a cumplir su pasión e ilusión.

Y todo porque ni la distancia ni las horas de vuelo pueden con su devoción: “para mí la madrugá, la Semana santa de Arahal y la Hermandad de Jesús son muy especiales porque soy cristiano y creo en lo que significa. Tradicionalmente así me lo ha inculcado mi familia con mi padre a la cabeza. Primero empecé con él, después de nazareno y más tarde de costalero. Y cuando me retire seguiré estando en torno a la Hermandad”, confiesa el entrenador arahalense.

Foto: AI

Y así año tras año, sin ausentarse un Jueves Santo desde que prácticamente era un niño: “Desde los 15, solo he faltado dos años. Uno porque me rompí el codo un Domingo de Ramos en el campo del Betis y otro por una lesión en Jaén. Eso sí, aunque no me pude meter debajo, y si estuve acompañando a las imágenes”.

Por eso, Manolo no ha querido romper con la tradición y, aunque en esta ocasión no tenía ninguna cláusula en su contrato para tener estos días libres, ha carecido de problemas de problemas para poder estar este Jueves Santo bajo el palio de su Virgen de los Dolores, algo que hará hasta que pueda: “en algunos casos se ha hablado de ese tema, pero con los qataríes era imposible porque sería faltarles el respeto. Ellos son musulmanes y nuestra Semana Santa dicta mucho de su religión. Aún así, han entendido que para mí era muy importante y me han dado permiso para poder venir sin ningún problema”.

Gracias a ello, podrá realizar pues una nueva estación más que este año cambia de horario pero no de itinerario, por lo que el técnico arahalense volverá a encontrarse con el lugar que más le gusta del recorrido: “El cambio de hora lo veo bien. Respeto lo que la Junta haga porque quieren lo mejor para la Hermandad. En cuanto al momento con el que me quedo del recorrido, es con el paso por la zona del Bar y los Tres Gatos. Este barrio es muy especial porque desde ahí salía para entrenar y, además, mi padre y mi tío trabajaban en el Taller de los Bonilla ubicado en esa zona. Por eso, cuando llegamos ahí me transformo”.

Manolo junto a su hermano David y su amigo Daniel.
Foto: AI

Una transformación llena de emoción y sentimiento. Así lo experimenta Manolo Jiménez. Se le ve en la cara y se le nota en sus palabras al hablar de su Virgen de los Dolores, aunque no es la única por la que siente admiración: “Para mí la Virgen de los Dolores es muy especial, pero también lo es la Virgen de las Angustias, la de la Candelaria o la del Patrocinio. Solo hay una Virgen que es María, madre de Jesús. Yo me imagino lo que tuvo que sufrir en aquella época cuando sacrificaban a su hijo. Y sé lo que sufren ahora las madres. Por eso, acompaño y voy en el paso de palio”.

Confiesa que se acuerda de ella, de la Virgen María y Jesús, aunque no lo hace para pedir ayuda ante sus retos deportivos. “Hay cosas más importantes que ganar o perder un partido. Solo les pido salud y felicidad”.

Algo que Manolo ahora está recibiendo en Qatar (desde donde sigue al Sevilla y el fútbol español y europeo) y donde está disfrutando de una “experiencia muy positiva” en el balompié de este país: “Aunque el equipo ha quedado en la zona baja y puede tener problemas para mantener la categoría, es una etapa muy bonita porque tengo una plantilla con muchos jugadores jóvenes qataríes en formación que van progresando con nuestro trabajo. Ya hay 7 u 8 que están yendo con la selección. Esa es la idea. Por eso, están muy contento con la labor nuestra tanto en el club como en la federación, algo que me hace sentir muy orgulloso. El fútbol es mi vida y yo intento hacer mi trabajo de la forma más honesta posible también en un lugar donde casi todo el mundo piensa que aquel que va es para llevarse el dinero”.

Todo esto junto a su buena adaptación en el país (al principio fue más difícil por el tema de la cultura) hacen que aún no sepa qué hará la próxima temporada. Sabe que la diferencia del fútbol qatarí con el europeo es muy grande aún, a pesar de que están invirtiendo mucho para hacerlo crecer. Pero su buen acogimiento ponen en duda su futuro: “No sé que haré todavía. Esta tarea intensa de formación a jugadores jóvenes cansa mucho, pero soy un entrenador que le gusta ayudar a estos futbolistas y a hacerlos crecer. Por eso, no me he plantado aún lo que voy a hacer. En mayo tomaré una decisión”.

De momento, una vez que termine su procesión, tendrá que volver a Qatar para continuar disputando algunos partidos de copa con el Al Rayyan. De nuevo dos aviones, miles de kilómetros y casi una decena de horas de viaje tiene por delante ex lateral sevillista que una vez al año cambia el banquillo por un hueco bajo una trabajadera del palio de la Virgen de los Dolores.

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