20 años por y para la música

 

El pianista arahalense, Germán García González, celebró en el Teatro Municipal su 20 aniversario con un concierto cargado de sorpresas musicales y de recuerdos

C. GONZÁLEZ. Arahal

La noche prometía. Porque no se trataba sólo de un concierto de Marchas Procesionales. Es el resumen de una vida dedicada a la música, la de Germán García González. El pianista local representa como pocos cómo ha evolucionado un pueblo que en la actualidad es el que más bandas tiene, en proporción al número de habitantes. Y ayer se rodeó de su familia, amigos y de más música, sorprendiendo a un público que llenó por completo las más de 400 butacas del Teatro Municipal de Arahal.

De lleno, el programa musical puso en las tablas al Señor Gañán, nombre artístico que representa a Pablo Gañán, un sevillano con formación musical en Sevilla, Miami y La Habana, lugares donde ha desarrollado su carrera, compositor de sus propios temas. Cantó ‘La Pasión’ de Manuel Alejandro González Cruz. El telón se abrió con ese tema, antes incluso de salir el presentador y conductor del concierto, el periodista de Canal Sur Fernando García Haldón.

A partir de ese momento, la música fue el camino que recorrió el mismo presentador, con su particular estilo comunicativo. Implicar a la familia en la presentación fue uno de los objetivos y mantener el secreto de uno hacia otro. Porque Germán García González ha querido que este concierto se reparta entre su dos amores: Arahal y su familia. A todos los presentes, a su Agrupación Musical, a todos los que habían hecho posible el concierto y a todos y cada uno de los miembros de su familia dedicó unas palabras. Las primeras llegaron por carta al padre, Francisco García, 40 años ejerciendo la profesión de cartero. Y fue de la mano del presentador. La emoción ya no tenía marcha atrás. Porque cuando la implicación es tanta, sólo queda el agradecimiento.

“La soledad del pianista” fue la frase elegida por Francisco García para describir los años que se ha llevado y los que aún le queda detrás de su hijo. Allí ha estado con María Luisa González, la madre, cargando y descargando el piano. “porque hay mucha gente pero, cuando termina todo, sólo queda el hijo y el padre”. Apoyo físico y moral que ha llevado al pianista protagonista hasta cumplir 20 ediciones de un concierto que ya es una tradición en Arahal, el primero fue cuando cumplió la mayoría de edad.

Todo fue sucediendo por el camino de la música, hasta las sorpresas que Germán recibió intentando que la emoción no se desbordara. Primer todo el Teatro cantó “Feliz en tu día” y el paso fue la nota ‘do’ que pulsó el pianista. Después su hija le regaló una rosa roja que dejó ya toda la actuación encima del piano.

Uno de los momentos más emocionantes sin duda fue cuando su compañero, el director de la Escuela Municipal de Música y Danza, Luis Miguel Benitez Cala, comenzó a tocar el primer tema. Piano y saxofón, ¿alguien puede imaginar que esta unión acabe en una de las interpretaciones más especiales de una marcha procesional? Ocurrió y fue en Arahal. Primero ‘Madre del Santo Cristo’ (de Germán García González) que abrió los sentidos. Y, después, ‘Mi Amargura’ (Víctor M. Ferrer) que consiguió poner al público en la calle, junto a su Virgen, sin distinguir Hermandades, ni color de túnica. El público se puso en pie para aplaudir a estos dos maestros de la música. Luis Miguel Benítez se emocionó porque la marcha llegó hasta donde él mismo señaló cuando terminó de sonar la última nota.

Después de esto, seguía quedando más. Pasó por las tablas del teatro Elena Yruela Cobeña cuyo violín acompañó a Germán en dos marchas ‘Réquiem al Cristo Yacente’ y ‘Reina de San Juan’, ambas compuestas por el pianista local. Llegados a este momento, parecía que ya no llegarían más sorpresas y llegaron. El presentador dio paso a un audio que vino nada menos que desde Francia, una prima del compositor, Sandra, soprano, envió un mensaje cargado de cariño y de música, porque comenzó con una de sus interpretaciones.

José Pérez Leal, ‘El Sacri’, trajo al Teatro arahalense dos composiciones que son insignias de la Semana Santa sevillana. ‘Pasan los campanilleros’ y ‘La saeta’. Ya no era necesario imaginar, sólo dejarse llevar y evocar las imágenes por Doctor Gamero, Iglesias, San Roque, Victoria, Sevilla, Juan Leonardo, Misericordia…

 

Y en esos lugares estaba el público, sin salir del Teatro, cuando la Agrupación Musical Santa María Magdalena apareció. Rodeando a su anterior director musical, Germán García González. El que dejó el cargo por falta de tiempo, el mismo que la sigue donde quiera que toque, paso a paso junto al banderín, observando, oyendo una y otra vez sus marchas por las calles. Sólo un respiro para ver el paso de Cristo o de palio, en esquinas que forman parte de su vida. ‘Santa María Magdalena’ ya suena, pero nada sería posible sin la esperanza. Y Germán lo sabe. Por eso ‘Dios de Esperanza’ tiene que cerrar la noche, y mostrar a aquellos que no la conocen que solo es necesario un poco más de tiempo para que adquiera la condición de himno.

Germán García González también quiso quedarse solo en el escenario con ‘Virgen del Valle’ (Vicente Gómez Zarzuela) y ‘La Madrugá’ (Abel Moreno).

El pianista de Arahal no podía despedirse sin agradecer en voz alta a quienes hicieron posible que hoy estuviera en el Teatro. Y no hizo falta pedirle una más. Una selección de las más populares marchas procesionales comenzó a sonar a piano. Para completar una noche única, 20 años de vida por y para la música.

 

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